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Aquellos Olvidados Valientes de los que Descendemos

Abilio J. Maestro, Martes, 17 de Mayo de 2005

Todos los españoles, incluidos catalanes, vascos, gallegos y castellanos llevamos sangre de valientes, porque somos descendientes de aquellos íberos, vaceos, vascones, béticos, lusitanos que pelearon bravamente por su libertad, y también somos descendientes de aquellas tropas romanas que, año tras año y así doscientos, volvían a batallar para hacer más grande su Ciudad, Roma.

Al final nos sometieron y fue para bien, porque iniciaron una nueva cultura, una forma más civilizada y organizada de vivir y trajeron las raices un nuevo idioma, con lo fundamental que fue para la formación y cohesión de un país.

También somos descendientes de aquellos bravos sarracenos y moros que nos invadieron en sus fieras creencias que creían divinas; pero al final nos dejaron un legado cultural y genético imposible de ignorar. Y somos descendientes de aquellos valientes que iniciaron y culminaron a través de los siglos la reconquista para la cristiandad. Y de todos los valerosos marineros, aventureros, conquistadores, que aplicaron su audacia y coraje para engrandecer a su país, y de todos los escritores, religiosos, filósofos, novelistas, artistas, hombres y mujeres todos ellos, que han enaltecido a España con sus obras y pensamientos por los siglos de los siglos.

Esa misma sangre llevamos todos los que en este territorio vivimos; aunque a algunos les repugne, y es la sangre noble que queremos vuelva a despertar.

Por desgracia parece que una capa de polvo hace que ya no brille la valentía de la que somos portadores natos. Una sumisión a otras culturas, a minorías hostiles, a países poco dados a ayudarnos, una irrupción de nuevas costumbres y modos que no son los nuestros, que deberían escandalizarnos, nos hace aceptar como normal, moderno y progresista hasta las más pintorescas y absurdas situaciones.

Pensad de dónde venis, pensad que el tragar y callar no es valentía.