
Judicatura
Cobarde
En
su pedestal, altos, dignos, ¿equilibrio?, crispando a la
Sociedad. Varas tiesas para los unos, Juncos lábiles para
los otros.
Creo
que tienen un sueño: Estar por encima
del bien y del mal
HAY
QUE SER MISERABLES PARA ENFUNDARSE EN HÁBITOS DE DIGNIDAD
Y DE SABIDURÍA Y LUEGO SER TAN RASTREROS QUE NO SON CAPACES
DE PROTEGER A UNA SOCIEDAD QUE LES DA TODO: PRESTIGIO, DIGNIDAD,
DINERO Y PODER.
El Partido de los Valientes pone a los Jueces Cobardes
en su punto de mira crítico y los desenmascarará.
Y
los calificará, como colectivo y cuando proceda, salvando
excepciones individuales, claro está, como Cobardes.
Sus
absurdas resoluciones ponen en libertad a
narcotraficantes,
terroristas,
asesinos,
maltratadores,
violadores,
ladrones de guante blanco y negro,
y demás ratas inmundas,
basándose, eso sí, en errores de procedimiento, en
que las pruebas; aunque claras a todas luces y costosísimas
de obtener por la esforzada policía o guardia civil, fueron
obtenidas sin su conocimiento y autorización.
Ponen
al servicio del delincuente
toda una serie de garantías procesales,
vericuetos legales
y
demás gaitas
que hacen muy difícil, por no decir imposible que los investigadores,
instructores y policía cumplan con todos los requisitos.
No son sensibles a las víctimas y se escudan en que ellos
aplican una ley que no han hecho. Hay miles de formas de aplicar
una ley; pero la valiente no la encuentran.
Ahora mismo,
en este mismo instante,
seguro que hay decenas de jueces revisando procedimientos y plazos
para la puesta en libertad de cualquier especimen de los que he
nombrado antes y, os aseguro,
que ni uno solo hay que se esté acordando de
la víctima y promoviendo acciones para su amparo.
Sus
ansias de poder les llevan a asociarse en Asociaciones, Consejos
y demás historias que lo único que sirven es para
politizarles y marcarles el rumbo a seguir según las pautas
políticas de quienes les nombran o les amparan.
Desmoralizan
a las fuerzas de seguridad,
crispan a la sociedad
a la que no libran de la delincuencia que la está destrozando,
hacen sus pinitos políticos,
sirven
y lamen rastreramente la mano del poder político que les
atusa,
interpretan
las leyes según su nivel de cobardía.
Podríamos tener jueces valientes,
que
apliquen con valentía esas mismas leyes,
que
no se dejen contaminar en su independencia por ideas políticas,
pero
este nuestro Estado de Derecho no ha tenido suerte.
Hasta
que lleguen los Jueces Valientes de la mano del
Gobierno de los Valientes
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