Manifiesto de los Valientes
En un país, en esta España y en este siglo XXI, los valientes proclamamos la vuelta a la
Dignidad del Individuo,
que debe ser el eje fundamental que determine el eficaz comportamiento de una Nación.
Vuelta al concepto de Nación, que es un concepto superior,
ahora envilecido, difuminado y humillado,por la deriva de unos principios constitucionales mal interpretados y peor desarrollados en leyes,
por la degradación del poder político asfixiante y omnipresente,
por la autocoronación de los partidos como casta superior,
por la dejación claudicante de los emprendedores y contribuyentes,
víctimas del saqueo de la gestión política,
que esquilma el resultado de todo esfuerzo,
del talento y del riesgo,
con la miserable complacencia de unas masas de ciudadanos
que alimentan con sus votos este sistema,
preocupados únicamente por que el Estado les provea de la falsa sensación de progreso y de su miserable ración de subvención, medicinas, pan, pensión, PER, fútbol y televisión.
Sólo a los Valientes les queda algo que
decir
que sea realmente interesante y prometedor,
porque los demás:
los cobardes dirigentes,
los complacientes estómagos agradecidos y los abúlicos rebaños
ya han dicho lo que tenían que decir: Nada
y siguen con las mismas promesas y esperanzas ilusorias.
Prueba de ello es que las cosas no marchan como deberían marchar y hemos dejado que cobardes y embaucadores lleven el timón de una nación hacia ninguna parte, apoyados por las inmensas masas de ignorantes acomodaticios y listos aprovechados, que les han elevado a un rango que no merecen y del que va a ser muy difícil desbancarles.
Estamos, por gracia de la democracia, en manos de la masa de ciudadanos impasibles y complacientes en el sufrimiento y en el castigo a sus bolsillos,
que no parece que quiera cambiar nada.
Contra este designio maldito, que se nos ha instalado en esta nación como un virus dañino, que no va a dejar sanearse jamás,
es contra el que lanzamos la voz los Valientes,
una voz que sabemos de antemano que clamará inútilmente
en el desierto de las conciencias dormidas,
hipnotizadas
y zombificadas
por los embaucadores de la democracia:
por la depredadora clase política,
demócratas sí; pero del abismo intelectual y la desesperanza.
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Estamos
introduciéndonos, No
pasarán muchos años para que,
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El terrón de tierra que levanta el rejón del arado es la gleba.
El rejón es la parodia de democracia del voto cuatrienal,
que hiende la mente de sus siervos para plantar la semilla del somnífero mental.
Mentes atolondradas y adormecidas,
que crean la masa de siervos de la gleba,
es lo que necesita el sistema para mantener y perpetuar sus privilegios.
Siervos de la gleba que asisten adocenados, engatusados ideológicamente, ilusionados incluso, al expolio y robo de sus haberes presentes y futuros, para seguir alimentando a los monstruos,
cada vez más voraces,
de las múltiples instituciones en que se prolifera el Sistema.
El Sistema no es sólo la oligarquía política;
sino quien mantiene las leyes y status que privilegian su modo de vida:
sus votantes,
la banca,
las grandes empresas, podridas del virus político en sus consejos de administración,
los grandes agujeros negros de la subvención pública:
sindicatos, ong´s, masas de vagos paniaguados y sociedades de artistas de la extorsión legalizada,
es el monstruo que pide sacrificios continuos a sus siervos
que son convenientemente macerados en sus conciencias
con toda la bazofia argumental de lo social y la solidaridad.
Siervos que dan gustosos sus mejores frutos,
pagan impuestos insoportables para nada,
se embargan e hipotecan hasta el futuro de sus hijos
y deambulan arrastrándose,
pasándolas putas para sobrevivir,
cuando su amado Sistema,
que dicen del bienestar,
les lanza al abismo de la desesperación,
de la inacción, de la vegetación y del paro perpetuo,
a cambio de unas migajas de prestaciones o pensiones a las que ellos mismos contribuyeron.
Pero es igual.
La conciencia macerada y triturada en el almidez de la pseudodemocracia social y solidaria de las masas de siervos de la gleba, les hace incapaces de salir del camino que les han fijado.
Vota amigo y sé feliz,
perpetuando, alimentando y aumentando hasta más allá de lo razonable,
un sistema político que engulle todo.
Y el siervo de la gleba, el cobardón de la conciencia dormida, vota:
Mal a unos cabrones manipuladores y mentirosos como los socialistas del progreso a cuenta del erario público.
Mal también a centristas imbéciles y acomplejados,
alérgicos a medidas de contención de gasto e incapaces de adoptar ideas que supongan un mínimo de impopularidad, metidos como están en la tarea de aparecer simpáticos.
Mal a unos nacionalistas ensoberbecidos, totalmente involucrados en sus enloquecidos objetivos de independencia y metidos en una delirante dinámica que destroza cuantos valores de progreso, solidaridad real y bienestar general pudiera generar una nación unida por el liderazgo de unos fuertes y valientes principios.
Cobardes todos.
Asistimos a la mayor succión de vida a una sociedad,
al mayor episodio de vampirismo por parte de una clase vampira y parasitaria
que domina el sistema,
que se arroga honores y dignidades
y que monopoliza la riqueza pública:
La clase política, convertida ya en casta.
Asistimos impasibles a la resignación de la clase media,
que se da por satisfecha con tal de que le quede algo de sangre para circular
y a una clase baja totalmente seca e inactiva,
que tan sólo anhela una pequeña transfusión por parte del sistema, para seguir arrastrándose en su puñetera y mísera existencia.
Nadie, salvo pequeños grupos de resistencia valiente se rebela ante el Sistema, porque el Sistema ha sabido encontrar sus propios mecanismos de perpetuación:
Son las leyes que crean el espejismo de libertad y democracia, implantadas ya en el cerebro de las clases durmientes; pero contributivas.
"Ahora somos libres y tenemos democracia, gracias a nuestro sistema político", es el sofisma, más falso, mentiroso y obsceno que nos quieren implantar en las conciencias.
Mentira puta.
Sólo somos libres para meterles el voto en la urna y, con eso, dar el barniz democrático al Sistema. A partir de ahí la libertad del pueblo desapareció y comienza la actuación de las castas políticas, que gestionan tu voto a su interés y retuercen el resultado de tal manera que el resultado final no tiene nada que ver con la voluntad del ciudadano votante; aunque una única cosa es la que perdura siempre:
Date por atracado en tus derechos y en tu patrimonio.
Falsa libertad y falsa democracia, que aparentemente ejercita el pueblo cada cierto tiempo; pero que no hace sino servir de disfraz a un sistema feudal en el que no tenemos escapatoria posible:
O a unos o a otros; para lo mismo.
El Sistema sólo sirve a los emporios políticos chupasangre, donde además de los propios aparatos gigantescos de los partidos se encuentran:
Paniaguados empresarios,
artistas del trinque legal de impuestos a su medida y beneficio
y del asalto a las subvenciones, publicadas en el BOE,
sindicatos empresariales y llamados obreros, que apoyan los ERE´s empresariales,
ong´s y asociaciones variopintas de progreso,
ejércitos de asesores de carnet colocados a dedo por los aparatos políticos,
subespecies corruptas surgidas al amparo de los nacionalismos, localismos y autonomías,
petulantes artistas chiripitifláuticos del mamandurrio,
que sirven de coartada al desfalco,
anulando a la pobre gente el elemental espíritu crítico y revolucionario,
y toda una larga caterva de infames chupadores del erario público.
Todos ellos esquilmado y rapiñando los recursos que,
a las clases netamente contributivas,
no nos queda más remedio que entregar de forma rendida y capituladora.
La alegría, impunidad e irracionalidad con que hacen uso de nuestros recursos públicos,
ya privatizados en sus manos,
para favorecer a sus colaboradores necesarios en el desfalco,
léase banca y grandes corporaciones,
contribuyentes generosos, no siempre al erario público,
sino a mantener sus elefantiásicas estructuras de gasto,
son de una desfachatez y descaro que sonrojan e indignan a
quien quiere mantener su conciencia pura y fuera del alcance del Sistema.
Y ante todo esto surge la gran pregunta y la gran demanda:
¿Quién tiene la conciencia y el espíritu crítico dispuesto para la denuncia y la toma de acción política revolucionaria y valiente que cambie este pútrido estado de cosas? * No serán los paniaguados artistas, bochornosamente confabulados con la ideología predominante que los alimenta y realimenta, a través de infames transfusiones de dinero público para sus proyectos y pecunios personales o colectivos, da igual o a través de exacciones al consumidor que caen en su saco oscuro. Dan asco. * No serán los sindicatos y organizaciones empresariales, auténticos guardianes del sistema, que se adaptan como guantes a cualquier gobierno con tal de que siga transfundiéndoles recursos públicos, que mantienen sus prebendas y que sólo alzan la voz cuando ven disminuir sus privilegios. Jamás lucharán ni por el obrero, ni por el sufrido autónomo, ni por el humilde profesional. Sus milongueras reivindicaciones no son más que puestas en escena, poses y coartadas con las que legitimar la perpetuación de sus privilegios. Dan asco. * No serán los funcionarios a dedo y asesores de designación partidista, convertidos en masa clientelar acomodada, bien pagada, aborregada y totalmente improductiva, que pasta en las praderas públicas con un descaro descomunal, sólo comparable con la cantidad de recursos que se detraen de otras actividades productivas. Dan asco. * No serán las hiperbienpagadas hileras de directivos de grandes empresas, que se asemejan ya a empresas públicas por la cantidad de interacciones y componendas políticas de las que están trufados todos sus negocios. Negocios formados y desarrollados al amparo de las concesiones y favoritismos públicos o gubernamentales, que drenan y absorben descomunales cantidades de dinero que no está disponible para el mercado de pequeños autónomos, comerciantes, emprendedores y pymes. Dan asco. * No serán los intelectuales ni las figuras académicas, siempre pendientes de su imagen y la forma de medrar en lo público y la política, aumentando de paso su pecunio y arrimándose indecorosamente a quien más calienta en cada momento, dando cobijo intelectual al poderoso que se lo demande. Dan asco. * No serán los lábiles, sumisos y dóciles representantes de instituciones públicas y poderes como el Judicial. Instituciones prostituidas bochornosamente con la clamorosa inclinación en sus posiciones por tal o cual partido que nombró a sus miembros, haciendo que la independencia y el rigor sean ya fósiles de eras pasadas. Dan asco. * No serán los jefecillos de los reinos de taifas, formados en España tras anómalas interpretaciones de la Constitución y por absurdas concesiones y componendas con los traidores nacionalistas, que han terminado por hacer del país un monstruoso e irreconocible puzle de pluralidades estúpidas y de incoherentes diferencias, totalmente artificiales, alejadas de la realidad cotidiana del pueblo de base. Dan asco. * No serán los ricos y aspirantes a ricachones quienes levanten la voz de denuncia del sistema ladrón, ya que para ellos están hechos los reinos de los cielos terrenales y en ellos se solazan. Para ellos diseñó la abominable clase política los instrumentos que les permiten irse de rositas de un modo legal y hasta elegante, mientras el sufrido contribuyente no tiene por donde escapar. Ellos viven de la misma manera con unos que con otros, sabiéndose inexpugnables. Dan asco * Ni siquiera vendrá la revolución crítica e innovadora de las masas. Masas sacrificadas, dolientes y calladas de trabajadores, profesionales, autónomos, empleados, clases bajas y medias, que dan por bueno el atraco que hacen a sus ganancias y sus medios de vida, degradándose varios niveles de calidad y de dignidad con tal de que el sistema les facilite un chalet hipotecado, un todo terreno, unas pequeñas vacaciones en la playa o un viaje a Eurodisney con los niños. Así se ven satisfechos y felices sin querer saber nada del atraco a sus bolsillos, hasta que les llega la puntilla del paro o de la precariedad de los servicios públicos y ya es tarde para reaccionar. Dan asco. * No será el rey y toda su corte aristocrática, ejemplo absoluto de pornografía social, por la donación y entrega sumisa de fondos, dignidades y honores públicos por razones de nacimiento. Recursos públicos que sostienen vidas de un lujo indignante y que parece han sido llamados por el destino, en forma de generalísimo y después de la constitución, para la gloria perpetua de toda la onerosa estirpe. Dan asco. * No serán los partidos llamados de izquierdas, auténticos felones y traidores a las clases bajas trabajadoras, a las que no representan; pero sí que odian y aborrecen por su ausencia de "glamour", a la vez que saben utilizar y manipular a la perfección, llegado el momento del voto. Hoy en día las políticas de izquierdas están más con el diseño social o golpe de efecto ideológico, la política del "glamour" y la estúpida progresía del no menos estúpido lenguaje de lo políticamente correcto. Dan asco. * No serán los partidos de conservadores o centristas, otrora gestores austeros y abanderados de la libertad individual, económica y social y hoy en día prestos para ayudar a los que expolian al ciudadano, diligentes en sus taifas reinantes con el derroche y gasto absurdo e improductivo y apuntados a la colonización del erario público, alimentada a través de leyes y más leyes de extorsión y extracción del dinero del contribuyente y de la empresa decente. Dan asco. * No serán los jubilados, prejubilados y pensionistas los que muevan un solo dedo por mejorar su posición. Mejora a la que tienen derecho y que les es hurtada por el despilfarro de la clase política en su propio mantenimiento. Preocupados únicamente por su pensión y por su ración de boticas, son capaces de girar su voto hacia el cantamañanas que más promesas de subidas les haga, importándoles un pepino de dónde puede salir. Dineros que saldrán de estrujar y endeudar más al ciudadano contribuyente, nunca de ahorrar en estúpidos, innecesarios e ineficientes gastos. Dan pena. * No saldrán los valientes de los otrora movidos estudiantes universitarios que jamás consiguieron nada; pero que hicieron ruido y favorecieron el ambiente para los cambios. Hoy en día pululan idiotizados por falsas utopías o ideologizados con banderas radical-ecologistas; eso sí, bien mecidos por las cunas de los padres complacientes y de papá Estado, al que, prácticamente todos, aspiran a servir sin dar ni golpe y servirse de su sueldo generoso y vitalicio. Qué pena.
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¿Y quien nos queda en esta España de la pena mora, con argumento y honestidad para poder hacer la necesaria revolución y para poder clavar un alfiler al globo monstruoso que estamos creando, que necesita más y más recursos presentes y futuros, para alimentarse?
¿De dónde nos saldrá un líder valiente?
¿Quizás un cura de pueblo díscolo con la jerarquía?
¿Quizás un trabajador que un día fue de izquierdas y que la abandonó al ver que era él sólo el único que trabajaba allí?
¿Tal vez un descontento de derechas que ya no se acompleja cuando le llaman fascista o franquista o insolidario o no favorable a la igualdad ministerial del hombre y la mujer?
¿Quizás un contribuyente anónimo que está hasta los cojones de soportar las ineficiencias y carencias de los servicios públicos para un día que los necesita?
¿Pudiera ser que un sentimental y romántico al que le ha dejado su amada y todo a su alrededor le importa un bledo porque se ve morir?
¿Quizás un caballero andante y valiente que, cuando le llegue la hora de votar, no va a dejarse embaucar por aquellos que le atracan?
Los valientes te pediríamos, ciudadano, hombre o mujer, de cualquier condición,
que muestres de verdad tu valentía:
que no seas un títere,
que lleves la conciencia bien despierta y no caigas a los cantos de sirena:
Valora hechos no mensajes o promesas,
y que lleves los pies bien sujetos a la tierra para avanzar con paso firme por ella, no por las nubes prometidas.
Ciudadan@, no seas cómplice en tu propio atraco, no les votes jamás y busca alternativas en los valientes.
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Hoy en día la auténtica revolución es la de los valientes, porque es una revolución creativa y creadora, con la innovación en las ideas como bandera permanente. Una revolución que pretende desembarazarse de los lastres con que la ominosa, pesada, gravosa e ineficiente política de izquierdas y derechas amarra a toda la sociedad y la impide progresar de modo sostenible.
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No existe progreso fundamentado en bases sólidas si una sociedad no sabe alzarse con el impulso de cada uno de sus individuos y la fuerza de unas instituciones basadas en el comportamiento rigurosamente democrático y con el objetivo del bien común. Hoy en día, en España, ni la sociedad civil, totalmente arrumbada, ni los individuos, atenazados y únicamente interesados en su supervivencia, ni las instituciones, copadas por la masa política, pueden asumir un mando y control que nos haga avanzar a todos, como país y como proyecto individual y compartido que somos.
Tanto hoy como mañana, con una crisis pertinaz y permanente para quienes tienen que cargar con el peso del mantenimiento del Estado, como es el contribuyente, se hace necesario huir de las consignas y promesas de siempre que jamás demostraron más que su capacidad para crear más miseria y perpetuarla lo largo del tiempo.
Un verdadero valiente huye de políticas de izquierda porque ésta desindividualiza a la persona, la convierte en cómoda pieza del colectivo,la desincentiva para crear y emprender fuera de sus círculos, sospecha de quien quiere progresar fuera de su sistema y la convierte en parásito social. Su visión económica no va más allá del mantenimiento de prebendas sociales a través de la subvención perpetua y dirigida a colectivos bien estudiados por su eficacia electoral, mostrándose incapacitada para crear riqueza y valor.
Un valiente huye de políticas de derecha centrista porque ésta pretende mantener la ficción del gravoso gasto social, que quiere decir gasto político, institucional, derroche de subvención a troche y moche, ayudas infinitas y asunción de pesados compromisos con apellido social. Porque, para acallar sus complejos, asume la insoportable carga del gasto improductivo, alargando de forma inconsciente la estructura de gasto estatal, imposible de mantener de forma sostenida.
Ambos bandos patrimonializan el Estado que es de todos y utilizan groseramente la coletilla "social" como bastón que les apoye en su desmedida ansia por conseguir el poder por el poder; no para el real progreso de la democracia y bienestar; sino para mantener y consolidar, como así lo han logrado, un status político de insoportable coste para una sociedad sana.
Los valientes no somos destructores de instituciones; al contrario, nos apoyamos y reforzaremos aquellas realmente útiles y eliminaremos las muchas que suponen un freno al progreso, a la creatividad personal y al bienestar común.
El valiente defiende un Estado Fuerte y no desintegrado, como ahora padecemos, amparado en la fortaleza de los componentes vitales de la nación que le da cuerpo. Una Hacienda Pública fuerte que pueda cumplir con su misión de dotar de recursos a las políticas estatales. No ponemos en cuestión los impuestos, lo que ponemos en cuestión es la utilización de estos.
El líder valiente defenderá la promulgación de la Ley de Austeridad Pública, que sacralizará los recursos públicos para que no puedan ser derrochados alegremente y con la impunidad actual. Reducirá el complejisimo e ineficaz aparato burocrático estatal, autonómico y municipal y cerrará el grifo de las oscuras e improductivas subvenciones, gastos, fundaciones, becas, colaboraciones solidarias, aportaciones públicas ineficientes, donaciones, pensiones no justificadas, etc, etc.., toda una amplia panoplia del latrocinio al contribuyente.
Desaparecerá el lujo excesivo en todas las instituciones y gastos suntuarios de representación o seguridad que no sirven para nada. ¿Para qué se necesitan lujosos coches oficiales ni tanto asistente y guardaespaldas para defender a innumerables personalidades? Estamos inflados de personalidades. ¿Qué motivo objetivo hay para tanto dispendio público?¿Con qué carácter de imprescindibles están dotados o qué dignidad poseen que debe protegerse a toda costa? Fuera todo eso.
El líder valiente acabará con la perversa tendencia, implantada ya, a la desmembración de España y la conversión en inviables reinos de taifas, que acabarán por arrancarse los ríos y hasta las nubes unos a otros.
Fuera con todo el tinglado político autonómico montado al albur de una errónea y maliciosa interpretación y evolución constitucional, basada en dádivas y chantajes políticos.
Fuera con la pesada carga del mantenimiento del tinglado institucional autonómico, multiplicado por 17 en su ineficacia y solapado en muchas ocasiones con el central y local. Tinglado, que no se puede definir de otra forma, que es un paraíso para el desarrollo de múltiples corrupciones y que supone auténtico agujero negro succionador de recursos públicos, que deben ser liberados para auténticas políticas de progreso y sostenibilidad del bienestar social.
Fuera con el obsoleto y despilfarrador sistema de faraónicos presupuestos autonómicos o estatales o locales, basados en el incremento de la ineficiencia del año anterior, que provocan una histérica obsesión recaudatoria y no se basan en las auténticas necesidades de los ciudadanos a los que, en vez de servir, vapulean sus bolsillos y les provocan indignación y rechazo.
Fuera con la legislación local y autonómica que regula amplios campos y aspectos de la vida económica de empresas y ciudadanos y hasta de la ordenación del territorio, lo que da amplias posibilidades de corrupción política y de extrañas relaciones partidos-empresas.
La corrupción imparable no es más que el reflejo de una falta de control e intervención por parte del Estado, dejando al capricho de miles de políticos la gestión de concesiones administrativas y de recalificaciones y planes urbanísticos que suponen el movimiento de ingentes cantidades de dinero, de las cuales no se beneficia el erario público; sino los propios corruptos y sus partidos políticos, necesitados cada vez de más dineros.
Sólamente estos "fuera" provocarían un cambio absoluto de modelo de país, generando automáticamente eficiencia, productividad y competitividad en las instituciones públicas, lo que trasladaría ingentes recursos hacia modelos productivos de empleo, eficiencia burocrática, claridad y transparencia administrativa, y, lo que es muy importante, el traslado de una gran confianza y un impulso vital a la iniciativa privada. Es decir: La salida de la crisis perpetua y el establecimiento de un progreso sostenible.
Pero es que hay muchos más "fuera" que un líder valiente apuntaría en su gestión:
Fuera con la justicia progre-social, de la que estamos hastiados,
que discrimina y perjudica a los que han sido favorecidos por sus circunstancias y sus méritos en favor del delincuente,
de esa justicia clasista que siempre culpabiliza a la clase más fuerte económicamente, salvo si son de la cuerda política dominante,
de la justicia de género que impepinablemente declara culpable al varón de cualquier cosa,
de la justicia sindical por la que el empresario siempre tiene la culpa de los problemas del empleado,
de la justicia mundial por la que los países pobres o anclados en sus nefastos regímenes para sus gentes, son oprimidos por el imperialismo de Occidente y tienen todo el derecho al uso del terrorismo como arma desestabilizadora de nuestro bienestar y nuestras instituciones.
La justicia es la Justicia sin apellidos, es ciega y debe considerar únicamente el reequilibrio de las cosas que se ha desequilibrado. No está para fustigar a nadie por su condición, su status o su género, ni para ser generosa, comprensiva, clemente o tolerante; sino para valorar cada actuación de forma objetiva y buscar deseada restitución del equilibrio. Eso es lo que proponemos los valientes, Justicia Valiente como uno de los pilares del Estado, que no es ni parecido a lo que tenemos.
Si hoy cedemos al chantaje a cambio de míseras cotas de libertad,
si hoy hacemos dejación de nuestros derechos civiles para entregarnos en manos de los políticos y sus alucinantes pretensiones de perpetuación en el expolio a la sociedad civil,
si hoy nos arrodillamos suplicantes para que nos concedan las migajas de las subvenciones y pensiones, sin rechistar por lo que es nuestro y que vuelva a nosotros, importándonos un bledo de dónde lo sacan y de qué yugular chupan, entonces,
¿Qué haremos mañana?
¿Bajarnos los pantalones una y otra vez, elección tras elección, como si del día de la marmota se tratara?
Piensa en qué debería hacer un Valiente.
Y si sigues sin verlo claro.........
| .....si no confías en tus posibilidades para cruzar con éxito la peripecia de la vida sin el apoyo del sistema colectivo. Si te asusta verte desprotegido y sin capacidad para ahuyentar las sombras con las fuerzas de tu propia luz. Si en tu pecho no hay resortes que te impulsen a tomar las riendas de tu trayectoria vital y prefieres integrarte en el rebaño. Si no eres capaz de entusiasmarte sintiendo que lo que haces contribuye, no sólo a tu propio progreso; sino al de tus semejantes y al de tu nación,...., entonces: ¡ Largo de aquí ! Ve con los cobardes.
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Pero si lo eres, llegará el momento en que te unirás a otros
y habrá llegado el
tiempo del resurgir de la fe en uno mismo y en los semejantes,
tiempo de emprendedores,
tiempo de esperanzas,
tiempo de afán, luz, progreso y verdad.
Entonces es cuando diremos que será llegado el
Tiempo de los Valientes
¡ España no debe convertirse en un Estado rendido a los cobardes y miserables expoliadores del esfuerzo ajeno: La casta política!
© Abilio J. Maestro
| Nombre |
Población |
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| Abilio J. Maestro | Valladolid | ||||