¡ Los valientes no paramos ante la infamia !

¿Para qué cojones queremos a Zapatero?

Qué pinta este tío ahí

Cuando nos llegó este tipo risueño, con aire de pardillo y gestos de simpático progresista, nadie, ni en su propio partido, pudo alcanzar a ver lo que era capaz de hacer con su estrambótica acción.

A cada paso que daba, pulverizando y reduciendo a escombros lo bueno que nos podía quedar de otros periodos, que quedó sin hacer, es cierto, por la estupidez, inutilidad, debilidad y complejos del gobierno y el partido del PP, aumentaba la perplejidad de la gente.

Muchos justificaban los desbarajustes, como las reformas de estatutos, y demás historias abiertas para no dormir, como la memoria histórica o el expolio del archivo de la guerra en Salalmanca, con que la sangre no llegaría al río y las cosas se estabilizarían a través del consenso de los dos grandes partidos.

Nada de eso ha pasado y la sangre ya ha llegado al río.

La sangre de las víctimas del psicópata asesino etarra Iñaqui de Juana Chaos, sí que llega al río de la democracia, anegándola de un tono rojizo, en el que se ahogarán los infames y villanos que han sido capaces de atenuar su encarcelamiento hasta el punto de convertirlo en una práctica liberación.

Si alguna vez ha sido importante y vital la decisión de un presidente, esta vez ha traspasado la frontera de lo político para meterse de lleno en la inmoralidad y la afrenta a los sentimientos. Que un asesino quede en libertad es escandaloso y doliente. Que lo haga de la mano de un presidente del gobierno, atendiendo a espurios y oscuros tratos y acuerdos, es un ultraje a la nación.

Cayó el Estado
En manos de este hombre miserable,se rindió un Gobierno, se plegó una Justicia, se humilló una democracia, se llenó de oprobio a una gran parte de España y se desmoronaron los principios.

Si, después del paso de este tipejo por el poder, alguien encuentra una pizca de ADN de lo que se llama España, quizá haya una esperanza para su reconstrucción.

Hay que reconocer que ETA ha podido en esta batalla.
El Estado se replegará a las trincheras y, cuando encuentre otro general, deberá volver a emprender la lucha por la libertad y el derecho a la vida.

Cobarde ZP, Lárgate a tomar vientos.

Para qué cojones te queremos.

debate21.com