¡ Los valientes también nos hartamos!

Hasta la polla me tenéis, zapateros

No os soporto, dialoguistas de la cesión

Cuando gran parte de la sociedad española bienpensante compró la mercancía gaseosa del talante de Zapatero, no pudo imaginar que la continua justificación de las torpezas del gobierno zapateril les haría retorcer su voluntad hasta convertirla en una espiral de tornillo en la que, continuamente, se justifican las cosas con diálogo y talante y más diálogo y más talante, sin llegar a ninguna parte.

El diálogo se ha manifestado como la cesión ante el contrario para no contrariarle y que nos conceda días de paz, caso de ETA, y de apoyos para disfrutar del poder, caso de nacionalistas.

La hiperutilización de términos como paz, talante, diálogo, alianza, etc.... , esconde, tras su pueril y beatífico significado, la cruda realidad:

El Gobierno es un ente cobarde lleno de cobardes y presidido por un cobarde que con cada aspaviento empolva a los demás de cobardía.

Si a esto le añadimos que ningún gobierno adopta la cobardía como enseña si no piensa conseguir a cambio buenos frutos, deduciremos que esa cobardía tiene como fin la pervivencia en el poder.

La renuncia a la lucha por la paz real y por el establecimiento de una auténtica constitución nacional, que nos aúne en el objetivo común del progreso y bienestar, lleva a que, continuamente, día tras día, se estén realizando dejaciones, entregas y concesiones, tanto a nacionalistas como a terroristas, que nos soliviantan a los valientes.

La aceptación del juego democrático hace que debamos conformarnos con rechinar los dientes ante tanta cobardía, en la espera de que la sociedad llegue a un punto en que no pueda retorcerse más, en que ya se harte de destilar tanto talante y vuelva a la situación normal, es decir, mandar a ZP y los suyos de nuevo a los corrales.

Tuvieron su oportunidad, más experiencias así no, gracias.

Por otra parte, la alternativa real que nos queda, el PP, no es como para tirar flores de valentía; pero tiene detalles que pueden confortarnos a los valientes, si bien quedándose corto en cuanto a defensa de la nación y de la aplicación de la constitución se refiere. Ahí tenemos las vergonzantes actuaciones y cesiones en lo referente a las reformas estatutarias autonómicas. En nuestra opinión habría que tirar todo por el suelo.

También cometió errores, quizá de principiante, en sus escarceos políticos con la ETA, a la que llegó a tantear seriamente y le concedió beneficios sin contrapartidas, cuestión criticable por los valientes que jamás cederemos ni un milímetro a los terroristas.

Ceder tan solo un milímetro significa dar carta de naturaleza y esperanzas de logros por la lucha armada. ETA no ha cedido un milímetro en sus posiciones y ha conseguido con el tiempo que llegue un imbécil bobalicón a la presidencia para ver abierto el cielo de sus reivindicaciones.

Lamentablemente la actuación de un gobierno de cobardes y entreguistas que huyen de la negociación dura por defender lo nuestro, no sólo se circunscribe a la actuación interior. La falta de pulso para defender a nuestra nación en el exterior está provocando graves daños económicos para todos los sectores. Así agricultores, ganaderos, pescadores, textiles, industrias varias, etc.., ven decaer sus expectativas de progreso por una lamentable falta de pugnacidad en el gobierno que debiera defenderles.

A cambio nos hemos convertido en los salvadores de las demás patrias, ofreciendo ayudas económicas y apoyos políticos por doquier a cambio de nada, quizá de alguna opinión de algún periódico internacional que nos diga lo buenos que estamos siendo apoyando la paz, y por atrás se partan de risa de nuestra estupidez.

Quizá tarde nos demos cuenta del enorme daño que supone el renunciar a la verdadera lucha por nuestros intereses, disfrazándolo de un diálogo por la paz y la humanidad que no nos traerá el paraíso que prometen los santones de la paz.

Jamás se logró nada bueno con la claudicación.