¡ Los valientes no queremos Alianzas que nos empobrezcan !

No queremos la Alianza con Incivilizaciones

Faltaría plus

Por su interés y venir y ajustarse al caso que me preocupa, a continuación copio el artículo completo de Manuel Molares de Val que podéis visitar en Debate21

Alianza de Santones

Nadie se lo pidió, pero José Luís Rodríguez Zapatero se eligió a si mismo como AROAI (Alto Representante de Occidente Ante el Islam) y se ha puesto a negociar con santones musulmanes las reducción de nuestras libertades para que sus terroristas religiosos nos ataquen lo menos posible.

El AROAI le llama Alianza de Civilizaciones a su Alianza de Santones, copia parásita del Diálogo de Civilizaciones creado por el expresidente iraní, el hodjatoleslam Mohamed Jatami, y al que la ONU había consagrado ya el año 2001.

Occidente ni siquiera estudió la propuesta del clérigo, pero el AROAI la retoma, justificando que el mundo musulmán se sienta “humillado” por un Occidente que, según dice, debe autocensurarse para no herirlo más.

Según esta idea debemos olvidar que ni uno sólo de los 57 estados de la Conferencia Islámica es una democracia, con excepción de Turquía, que es como el penúltimo franquismo.

Ni que la Declaración Islámica de los Derechos Humanos, alabada por Zapatero y opuesta a la Universal de 1949, exige la sumisión a Alá y proclama que la sharía o ley islámica debe aplicarse en el mundo entero.

Nuestro santón equipara la cultura occidental, democrática y mayoritariamente laica, a las tenebrosas dictaduras religiosas. Las incita a castigar así, con lapidaciones, ahorcamientos y manos cortadas, a quienes quieren ser como nosotros en esos países.

Dice que sus machistas no tienen nada que aprender de Occidente y quiere que cedamos libertades para tener paz. Como Franco.

Ignora que humillación es que esos países tengan menos títulos de libros editados en el último milenio que en España en un solo año, y que en los últimos ocho siglos, ahogada su época dorada por el fanatismo religioso, no hayan aportado nada al progreso cultural, social o científico del mundo.

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Ahora comento la impresión de los valientes:

¡Bravo, valiente!
Es lo que yo pienso al observar lo que pasa.
Una Europa, que debería erigirse como adalid de las libertades, de la paz y el progreso social, económico y cultural que genera bienestar para toda la ciudadanía, con brazo fuerte y no titubeante y, en cambio, tenemos lo que tenemos:
Incapaces de censurar siquiera cualquier intromisión en nuestro espacio de libertad de expresión.

Incapaces de hacer frente común al terrorismo, es más, amparando y dando manto protector al diálogo con el terror. ¿Para qué? Para ceder posiciones, sin duda.

Incapaces de reivindicar que nuestra cultura, nuestra posición, nuestro modo de vida, nuestro ordenamiento jurídico, en definitiva, nuestras normas de convivencia, son la base fundamental para el progreso, que fuera no hay más que desolación, terror, desesperación, crueldad.

Incapaces de desprendernos de la estirpe de los gobernantes cobardes, que nos ha caído como una maldición o como una penitencia que debemos arrostrar por nuestros pecados.
Pecados, como el de progresar en paz, que lleva a infantiles personajes a querer establecer unos puentes imposibles entre civilizaciones que se hayan en planos y a distancias infinitas.

¿Es que debemos flagelarnos por saber progresar? ¿Es que tenemos que aguantar que nos digan que merecemos el ataque terrorista islámico por mantener a toda costa la capacidad de crítica al Islam o a quien sea, basados en el sagrado principio de la libertad de expresión? ¿Por qué hay que autocensurarse, flagelarse, dar continuas muestras de arrepentimiento?.

Incapaces de ver que no nos pueden aportar absolutamente nada, que quedaron anclados en las edades medievales de sangre y piedra, que sus modelos sociales son horribles, su identificación religión-estado es bárbara y sus mecanismos de gobierno imposibles de asumir.

Incapaces de pedir que asuman retos, propuestas, nuevas ideas. No, siempre tenemos que ceder nosotros. Por qué no asumen nuestro modelo de convivencia, el llamado Occidental, sobradamente demostrado como pacificador, de bienestar y progreso, de la cultura y la tecnología. ¿Quién elegiría vivir en el suyo si fuera libre para decidir?

Panda de débiles y miserables.

Firma: un valiente orgulloso por lo suyo