| ¡ Nos vamos al garete!
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La España de ZP, una banana en Europa |
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Las absurdas despolíticas que está aplicando ZP, como experimento de creación de una nueva sociedad, que pergeña dentro del galimatías de su cabeza de personaje inmaduro, van a encaminar a España, directamente y con la aquiescencia de un alelado y desorientado PSOE y sus corifeos y acólitos nacionalistas, hacia una monarquía-república bananera, partida en cien pedazos. La invasión incontrolada de inmigrantes, unido a la incapacidad del sistema de hacer frente a la inseguridad ciudadana, va a producir el mayor destrozo visto jamás en un país democrático y serio. España va a verse destrozada casi totalmente, si no se corta en seco con unas elecciones generales que desalojen a este individuo de la Moncloa. La incapacidad de un partido para gestionar con fuerza y valentía los graves problemas que nos acosan, junto a la perversa aceleración del desmembramiento del estado en favor de reinos de taifas ineficientes e inviables económicamente, agravado todos ello por la rendición y humillación ante los terroristas tanto islamistas como la ETA, presentan un pavoroso panorama que nos traerá, sin lugar a dudas, revueltas, las crisis y, finalmente la intervención ciudadana. La complacencia con que las grandes masas de votantes al PSOE ven el rumbo bananero que toma el país es escalofriante. Están convencidos de que están siendo los más progresistas del mundo y que eso es bueno. Es para ellos un orgullo la huída de Irak, los matrimonios entre homosexuales, el despropósito estatutario nacionalista, la obsesión por culpabilizar al PP de todos los males, la negación del progreso en la era de Aznar, la demolición de las cosas buenas que hizo el gobierno del PP, la infame negociación con ETA para mendigar migas de paz tutelada y vigilada y todas aquellas cosas que más bien son piedra de escándalo, bochorno y estupidez, que ocasión para sacar pecho. Si esta gente logra mantener a Zp en el gobierno para una próxima legislatura, apaga y vámonos. El mundo nos observa perplejos; pero no por la audacia de las medidas adoptadas, sino por la estupidez de las mismas. Ningún país en su sano juicio ve en ZP un aliado del que poder fiarse, ya que se asiste con estupefacción a tomas de postura en política internacional totalmente ajenas a los principios y planteamientos de una país europeo, moderno y democrático. Las broncas soterradas o descaradas que nos echan nuestros socios europeos por los temas de intervencionismo gubernamental en temas empresariales , por apoyos a países no democráticos y poco recomendables, por negociaciones con terroristas a nivel de estado y por la obsesión de ir por libre en políticas que afectan a todos, como la permisividad con la inmigración ilegal, no son bastante revulsivo para ZP y sus mesnadas que, lejos de cambiar su actitud, se encrespan, se envalentonan y emplean todo su arsenal mediático e ideológico en pretender destruir al adversario político. España tiene un grave problema con este tipo en la Moncloa y las nefastas consecuencias de sus actuaciones y experimentos llegarán tarde o temprano en forma de paro entre las clases bajas, inseguridad, déficits insoportables, colapsos de los servicios públicos y paranoia de las instituciones que ya no sabrán ni a qué se deben dedicar cada una, ni qué competencias tienen. Pero, tranquilos nos dirán, siempre nos quedará Cuba, el sol y miles y miles de jineteras multiculturales. Que Dios nos coja confesados, porque la que se nos viene encima es muy cojonuda.
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