¡Días de oleadas !

Las oleadas que perjudican a la clase obrera y humilde

Ese que veis ahí tan chulo es el ministro de Trabajo, sr. Caldera, un entusiasta inconsciente y atolondrado de las leyes de regulación a tutiplén de inmigrantes ilegales, los otros, otra pandilla de ministros que debieran hacer algo para detener la invasión sin armas; pero hostil, brusca e ilegal. No ponemos al máximo componedor de milongas, ZP, porque está ausente. Levita sobre los problemas

Las estupideces políticas al final acabamos pagándolas los ciudadanos y el país.

"Efecto llamada" es la atracción irresistible que, sobre una persona, ejerce la esperanza de conseguir un paraíso, en comparación con la situación en que vive.

Las regularizaciones ordinarias y extraordinarias realizadas tanto por los gobiernos del PP y PSOE, la ineptitud y laxitud de las leyes de extranjería, la torpeza judicial, el desbordamiento de las fuerzas de vigilancia y seguridad, la inmejorable atención al ilegal, la obtención instantánea de todos los derechos humanos de los que carecían y, sobre todas las cosas la obtención del derecho al uso y disfrute gratuito de las cuantiosas prestaciones públicas, son un "tam-tam" de sonido tan estruendoso que llega desde España a los confines más alejados de África y Sudamérica.

Oyen el tam-tam, repetido y ampliado por las múltiples mafias traficantes de humanos, y se echan en brazos de la aventura. Unos llegan, otros no,otros deben volver a intentarlo; y así, el país se va llenando y llenando.

Hay gente muy estudiosa que dice que la inmigración, no sé si legal o ilegal, ha contribuido en más de 3 puntos al crecimiento del PIB durante estos últimos años y que sin ellos seríamos un poco más pobres. Esto tiene varias lecturas:

A mi me parece poca aportación para el compensar el indesado efecto de rechazo que producen. Quizá si en vez de tener 4 ó 5 millones de inmigrantes tuviéramos 30 ó 40 millones las tasas de crecimiento aportadas ya serían de un 30 ó 40 %. Así que, ánimo Caldera y ponte a declarar que España necesita a más gente.

De entrada a quien beneficia la inmigración es a quien hace un uso de ella como fuerza de trabajo barata. Es decir a los empleadores, que reducen sus costes y aumentan el beneficio. Que yo sepa nadie de la clase obrera y humilde es un empleador ni tiene acceso al uso de inmigrantes, bien sea para trabajar en el campo o en labores domésticas.

Después a quien más benefician los inmigrantes es a aquellas empresas que se enriquecen cuantas más personas haya, pues deben hacer uso de sus servicios por narices. Es decir: Las empresas de telefonía, por el inmenso consumo de llamadas y móviles que se da entre los inmigrantes, los bancos, por el enorme caudal de tranferencias de dinero que manejan y las comisiones que cobran por las cuentas. Las grandes cadenas de alimentación que son las distribuidoras de enormes contingentes de alimentos. Las de electricidad, etc.... Todas las grandes empresas en mayor o menor medida ven incrementar sus beneficios con la llegada masiva de gente. El crecimiento económico aportado, por tanto, no se ha distribuido entre el autónomo y la pequeña y mediana empresa que es donde más trabaja la gente de clase media y baja.

Luego hay beneficiados sociales y solidarios, como las múltiples ONG¨S, que pululan por estos ambientes y absorben los cuantiosos recursos públicos y subvenciones, necesarias y nunca suficientes, para atender humanitariamente a los recién llegados de la desgracia.

En fin todo un entramado del que, tras las muestras de humanidad, solidaridad, antiracismo y acogimiento caritativo del que debe hacer gala una persona progresista y de bien, quedan claras una cuantas cosas:

El fenómeno de acogimiento a mansalva de inmigrantes ilegales es toda un bomba en el pecho de la clase obrera y humilde y una amenaza para los media-media. Hoy en día es humilde aquel hogar que no supere los 30.000 euros de ingresos netos anuales.

La amenaza más palpable es la que se ve ya en los servicios sanitarios. Los servicios públicos, otrora buque insignia del estado del bienestar y una de las joyas de la corona por lo bien que funcionaban, están al borde del colapso y, en algunas regiones, colapsados por completo. ¿Quién son los paganos? Los humildes que no pueden pagarse la privada, porque los ricos jamás esperarán a operarse ni a ser atendidos de cualquier dolencia.

La siguiente amenaza llega desde la inseguridad ciudadana y ahí también son perjudicados los más pobres, ya que sus barrios se llenan, sus casas bajan de valor y la sensación de falta de seguridad es agobiante. Ahí también va a sufrir la clase media que verá, impepinablemente, amenazadas sus propiedades e inmuebles. Si no trabajan, de algo tendrán que vivir y vivir bien según sus expectativas, es de cajón, porque no vuelven a su país ni se evaporan.

Otro torpedo contra la línea de flotación de los obreros y empleados de bajo nivel es el bajo coste comparativo que supone un inmigrante, ya con papeles, que va a ir desplazando poco a poco al nacional hacia el paro, lo que le supondrá un mayor deterioro de su calidad de vida.

Ni que decir tiene de otro tema sensible: la vivienda social protegida. Los humildes tendrán ya una competencia feroz en la asignación de viviendas sociales y los inmigrantes coparán la mayoría de las subvenciones públicas disponibles para los alquileres.

Pero es que hay más: en los colegios públicos los inmigrantes darán un auténtico barniz de multiculturalidad a los niños de obreros y autónomos , una pluralidad cultural que agradecerán mucho y será un auténtico e impagable bagaje costumbrista que les abrirá las puertas de cualquier sitio.

En fin que por, lo que veo, la política de los socialistas en esta materia se dirige velozmente hacia el favorecimiento de sus amplios caladeros de votos de gente solidaria y humilde, fustigando a las empresas ricas y haciendo que los favorecidos por la fortuna muerdan el polvo de la solidaridad. ¡ Ja !

Los valientes, en vez de quedarnos pasmados, paralizados y asustados ante la invasión masiva e irregular de gente, tomaríamos medidas valientes.

Más que nada para proteger a nuestras clases desfavorecidos.

Por enésima vez las repetimos:

- Derogar las leyes de extranjería vigentes y legislar de forma dura y contundente contra la inmigración ilegal. Sin pamplinas.

- No permitir entradas por aeropuertos y fronteras terrestres y responsabilizar a las compañías de transporte para su devolución. A los inmigrantes se les conoce bien. No llevan ni dinero ni reserva de hoteles, ni billete de vuelta.

- No permitir el desembarco en el territorio español de ningún cayuco o patera o lo que sea, utilizando los sistemas de vigilancia y disuasión de la marina. Sería conveniente habilitar una isla desértica o territorio provisional, para desembarcar en ella a todos los rescatados en el mar, sin responsabilidad de hacerse cargo de ellos ni dar la mínima esperanza de que puedan llegar a la península.

- Expulsar a mansalva con reglamentos más dinámicos.

- No dar ayudas a ningún país, si no es para financiar la creación de centros de retención de posibles inmigrantes en los países costeros.

- Utilizar alambradas, al ejército y a la armada para disuadir de forma contundente el desembarco en territorio español.

- Reclutar a los ilegales para el CSC de manera que les sea imposible a las mafias recuperar dinero, sirvan al país al que vienen ilegalmente y no causen problemas.

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