¡Se anuncian días de miseria y cobardía !

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ZP, Anatomía de un canalla

El presidente del gobierno de España, llamado para más inri y rechifla, ZP, ha anunciado ante la nación que inicia de forma oficial la negociación con ETA y, de paso, da su aval a un referéndum vasco para decidir la autodeterminación. Casi nada.

Que un mindundi, que ha estado entre la sombra política y la nada más absoluta durante 15 años, despierte de su letargo y, por arte del más atroz atentado terrorista, se encuentre como presidente de una nación comenzando a hacer barbaridades sin cuento, no puede ser sino un mal sueño que, paradójicamente, nos toca vivir.

Mucho se está analizando la personalidad de este individuo, al que definen desde un bobalicón hasta un visionario, desde un talantoso inalterable hasta un tipo receloso, frío y vengativo por lo marcado que le quedó la historia que le contaron de su abuelo republicano.

Aparte de otras cosas que tenemos todos, ecce homo tiene rasgos y perfiles psicológicos muy marcados:

Su profundo sectarismo que rechaza frontalmente otras ideas y planteamientos, mamado durante lustros en las entrañas de un partido como el Psoe, su anticlericalismo, su antiamericanismo progre, su querencia por favorecer a los colectivos minoritarios, una utópica visión de la paz en el mundo y su turbia idea de lo que puede ser una nación, son aspectos que denotan un fallo en el salto que debe dar un hombre desde su juventud revolucionaria a la más sensata y cabal madurez.

Hay que decir que estos aspectos citados, administrados en pequeñas dosis llegan a resultar simpáticos a la gente y pueden dar un aire de modernidad y progreso social; pero que metidos con calzador, sin diálogo con el contrincante político, con un obsesivo deseo de conseguir cotas de poder y actuaciones cosméticas que tiendan al mantenimiento y reforzamiento de dicho poder, con un desprecio total a la otra parte, llegan a empalagar, amargar y hacer vomitar.

La última decisión de negociar con ETA y hacer propias las reivindicaciones del mundo aberchale, tomada contra todo sentido común, de estado y de prudente gobierno está haciendo dar arcadas a mucha gente, a demasiada.

Ya no es el tipo joven, simpático, de mirada clara, sonriente, atolondrado y tímido, que tomaba el talante por montera,

que ponía en el diálogo con la oposición democrática todo su empeño,

al que todos tomaban por el pito de un sereno, haciendo gracietas con el ZP.

Ahora, cruzada la frontera de la dignidad, pasa a ser un despreciable cobarde,

un vil y mísero claudicador, incapaz de revolverse ante el chantaje y la amenaza de quienes saben que le tienen cogido por los huevos, quizás a cuenta del 11 M, y quieren exprimirle todo su jugo; pero sin acabar con él, porque le necesitan ahí.

Ahora, insensible a la petición de millones de almas que le dicen que no juegue con el dolor de la gente, con la dignidad de las instituciones, con la memoria de las víctimas, con el nombre de toda una nación, ahora ya pasó a ser un auténtico canalla.