| ¿ Es razonable todo esto ?
|
| Para enviar tu crítica: CONTACTA |
|
ZP, el hombre que colocó bombas lapa en los bajos de la Patria |
| Ha bastado que, por las circunstancias del azaroso y caprichoso destino, haya llegado un inconsciente destrozapatrias al gobierno de la nación, para que se vean con claridad los defectos y los agujeros que dejó nuestra constitución sin tapar. Todos vemos claro que la intención de los redactores de la Constitución del 78 no era, ni mucho menos, convertir España en un estado de pequeñas patrias y naciones; no obstante, quizá por la sana intención de darle capricho a todo el mundo, se redactaron una serie de artículos, disposiciones adicionales, disposiciones transitorias, etc... que no dejaron categóricamente claro el asunto del límite de competencias y poder al que podían aspirar las autonomías. Es por eso que la continua interpretación intencionada por parte de los nacionalismos, ha ido motivando, a lo largo de estos años, un traspaso continuado y cada vez más acelerado, no sólo de competencias de gestión de servicios públicos, quizá comprensible; sino de auténtico poder político. El paso del tiempo, los sucesivos chantajes a los gobiernos de turno y las estúpidas interpretaciones y sentencias de los tribunales, incluidos el Constitucional, (la sentencia que determinó la exclusión del Estado central de toda competencia en materia urbanística ha sido un error lamentable e inconmensurable que ha ido propiciando el desorden, caos y especulación urbanística), han ido conformando un preocupante crecimiento del poder de gestión y legislación de los parlamentos autonómicos. Estos han ido apropiándose, ante la pasividad del Estado central y los tribunales, de cotas de poder que no les corresponden, con la excusa de ofrecer una administración más cercana al ciudadano. Mentira, la auténtica cercanía al ciudadano la dan los ayuntamientos y la administración central, unos por su cercanía física, la otra por la confección de sistemas de autogestión de las documentaciones a través de internet y de sus oficinas. El caso de la Hacienda Pública es el más notorio: es muchísimo más sencillo hacer la declaración de la renta a través del teléfono, internet o validando la declaración ya hecha que te envía hacienda a casa, que liquidar cualquier otro impuesto, transmisiones, sucesiones, etc..., cedido a las autonomías, muchas veces porque no sabes ni dónde ir. Sí que sabemos todos dónde está la delegación de la hacienda central y sus direcciones de internet. El caso que nos preocupa es que, una vez sembrado; aunque no de forma intencionada, el germen de la discordia en nuestra constitución, que ha permanecido invernado y con escasa actividad durante años, basta la llegada de un bobo solemne al poder central y de un partido totalmente desnortado y desprogramado, que atiende a oscuros designios de grupos mediáticos de presión, para que ese germen crezca y se reproduzca de forma descomunal, cancerígena y autodestructiva. Las reformas estatutarias impulsadas absurdamente por un temerario Rodríguez, abiertas con el desgraciado estatuto catalán y seguidas por los demás en una desbocada carrera de coches locos, han colocado bombas lapa en los bajos de la patria, que quizá tarden en explotar si no hay movimientos convulsos; pero que bastará con que unos tunantes desalmados lleguen al poder en los territorios catalanes, vascos, gallegos, andaluces o canarios para que, ya de forma legal y consentida, aprieten el botón que acabe por reducir esta nuestra España a pedazos multinacionales. Si este inconsciente ZP no hubiera llegado al poder en estas condiciones, jamás se hubiera planteado con tal crudeza la reconsideración del sistema nacional. Quizás ahora se estuviera gobernando y legislando para que España siguiera siendo líder mundial, quizás se estuvieran sentando las bases para un crecimiento económico más sostenible y duradero y quizás se estuviera más al tanto de lo que quiere realmente el ciudadano: Empleo, seguridad, calidad de vida, progreso.
|