| Y tú ¿Lo ves como yo?
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La Colmena de los Bobos o cómo España se ha llenado de abejitas |
Dicen los cursis que el pueblo es muy sabio y que, cuando vota libremente, nunca se equivoca. Yo no estoy de acuerdo con eso; aunque sí, si matizaran un poco ese axioma de la siguiente manera: Nunca tiene la sensación de que se ha equivocado. En mis viajes por todo lo largo y ancho del mundo de las tabernas, bares y oficinas de mi ciudad y alrededores escucho a gente que; aún poniendo verde al presidente que sufrimos y al partido del "Todo por el Poder" que le ampara, es incapaz de reconocer que se ha equivocado en su voto y que, claro está, siendo como es de principios inquebrantables no va a variar su intención porque tiene muy dentro y asumido la corrección de sus ideas. Hay otros que, decididamente, al ver el desaguisado nacional e internacional en que estamos inmersos jura que no volverá a cometer el mismo error; pero son los menos. La primera clase, son las abejitas cargadas de buena intención y de miel; pero que, no lo olvidemos, llevan dentro aguijón y veneno que, en pequeñas dosis causan molestias y que, en dosis excesivas pueden producir la muerte. El 14M millones de abejitas dejaron su picadura con toda su buena intención en esta piel de toro que era España. Tan buena intención no quiere decir que sus efectos, al cabo de un tiempo, no sean devastadores y mortíferos. Así está ocurriendo en el imaginario cuerpo nacional. Millones de abejitas inocularon, bienintencionadamente, en un cuerpo sano, una dosis pequeña de veneno, veneno que ha ido reaccionando desde dentro, veneno con el que luchan, como pueden y en desventaja, los sistemas inmunizadores, veneno que va a suponer al cabo del tiempo la parálisis y el colapso de todos los sistemas. Esta metáfora es perfectamente aplicable a nuestra situación actual . Nos encontramos con que millones de gentes, bienintencionadas, queriendo hacer una gracia, inyectaron en este país, a 25.01.2006 todavía España, una dosis, en forma de gobierno, imposible de digerir y absorber, por lo que, al final, resultará letal. ¿Por qué un cuerpo sanote y democrático como España es incapaz de resistir y de inmunizarse ante venenos y ataques internos? Precisamente porque el peor ataque es el que se hace uno mismo, el que te viene traicioneramente desde lo más profundo de tus entrañas. ¿Quién puede pensar que un cuerpo sano y equilibrado tienda súbitamente a su autodestrucción? Es cierto que el cuerpo, España, padecía achaques de vez en cuando y ciertas molestias y dolores de muelas, propiciados por nacionalistas destructivos que siempre están ahí; pero se iban aliviando con ciertas dosis de paciencia, aspirinas y capacidad de aguante. De repente, la entrada de un cuerpo extraño, un extraño componente apodado, para más guasa, ZP, hace reaccionar de tal manera a todos los sistemas que les vuelve absolutamente locos. Las molestias y achaques se multiplican, los dolores surgen con virulencia, los órganos se tensionan demasiado, surgen disfunciones y aquellos frenos que creíamos de emergencia ante situaciones críticas no funcionan. ¿ Qué pasará si evolucionan las cosas hacia una vorágine destructiva ? El tiempo lo dirá; pero el panorama no es esperanzador. Es muy fácil que una multitud, por muchos millones que sean, se equivoque, sólo es necesario que una abeja reina les marque el camino. La seguirán sin rechistar, haga lo que haga, diga lo que diga. Si esa abeja se equivoca en su gobierno y liderazgo, llevándoles a un callejón sin salida, millones de abejas se habrán equivocado al elegirla y millones de abejas, incluso las que no hubieran querido seguirla, sufrirán las consecuencias de la fatal decisión. las consecuencias de haber seguido ciegamente a una abeja reina boba. Lo terrorífico del caso es que siguen siendo millones las abejitas que no ven adonde les están llevando, que confían y seguirían confiando en un líder bobo, comulgando cada día con el pan de las sandeces. Qué hacer ante tal situación. A veces lo he preguntado. Y tú ¿volverías a votar a este partido? Claro, si es genial, cada mañana comulgamos con ruedas de molino democrático. Para
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