Y tú ¿Lo ves como yo?

 

Expolio en el Corazón de Castilla y León o la Afrenta de las Carretillas

 

Salamanca, 6 de la mañana del Jueves 19 de Enero de 2006

Maldito Rodríguez,

Hoy han brotado lágrimas de impotencia del corazón de los valientes,

lágrimas de rabia y odio a lo miserable del ser humano

que vende a su tierra,

que pisotea el orgullo de sus paisanos,

que afrenta el honor de unas gentes pacíficas y una tierra demasiadas veces castigada,

por el rastrero pago del apoyo de un día más en el poder.

Un día más,

una noche más en el poder

que te obliga a pagar tributos constantes a personajillos surgidos de la nada y que a la nada volverán.

Como tú, infame Rodríguez,

que representas a la nada,

al hombre nada con pena,

sin gloria ni conciencia que,

en una pirueta del destino,

es colocado en un lugar que no le pertenece y al que no logra merecer,

desde el que causa inútil dolor social.

Día tras día,

noche tras noche,

debes amordazar tu conciencia con el pañuelo de los aduladores y pelotas que por fuera te halagan y por dentro te desprecian.

¿Por qué verdes e idílicas praderas circulan tus pensamientos?

¿Qué tipo de sangre circula por tus venas para no mostrar ni un ápice de compasión por los que te lo piden?

¿Cómo eres capaz de eludir la voz interior de la conciencia que machaca y machaca la mente de quienes han obrado mal?

¿Por qué eres tan perverso que puede en ti el afán de permanecer en el poder al precio que sea, entregando las monedas de unos papeles que no te pertenecían?

Papeles amargos que llevan impreso la maldición de la villanía y la iniquidad,

como marca de agua,

en cada uno de ellos,

papeles que no olvidarán estas tierras ni estas gentes y que te perseguirán con sus escritos, olvidados y violentados, en las noches oscuras de tu conciencia insensible.

Nos postramos,

te suplicamos,

te rogamos,

nos manifestamos masiva y pacíficamente,

te lo pedimos con mil argumentaciones,

¿Qué más necesitabas para amansar tu corazón, para aplacar tu deseo desmedido de mantenerte en un poder que ni siquiera puedes ejercer por ti mismo porque eres un títere?

No eres ni nunca serás grande,

bobo ingrato,

odiado enemigo mío,

eres la descomposición de la villanía cuyo hedor martiriza los sentidos de los que amamos la convivencia, de los que mantenemos unos principios, de los valientes para los que la dignidad personal y la lealtad a su tierra, a sus paisanos, a su país, España, prevalecerán siempre por encima de las fútiles vanidades del poder.

Nos has traicionado

bobo Rodríguez

y es ésta un preludio de las traiciones más dolorosas aún que nos aguardan.

Mucha es la crueldad del cielo cuando nos mantiene bajo la vara de tu poder, lleno de ignominia;

pero a cambio, nosotros, los valientes nos sobreponemos y caminamos con la cabeza muy alta,

tú,

jamás escaparás a la condena de arrastrar de por vida el manto de la villanía, de la vergüenza para ti y en que has dejado a tu familia,

jamás escaparás a los fantasmas negros de la infamia.

Mira que pudiste decirles,

"¡Pedidme otra cosa!, no me pidáis que mi honor quede manchado en mi propia tierra".

Ni siquiera lo intentaste, viste que era fácil entregar el corazón de unas gentes castellano-leonesas, humildes, recias, acostumbradas al rigor, trabajadoras en silencio

y pusiste tu honor a disposición de unos desalmados,

y te lo pisotearon sin piedad,

¿Qué esperabas?

El Cid vengó la afrenta de Corpes,

recuérdalo,

porque cada día,

cada noche,

en cualquier momento,

quizá te pase desapercibido; pero los actos malvados e injustos, los actos que causan dolor en las gentes,

siempre vuelven a hacerse presentes,

de cualquier forma, a cualquier hora y te pedirán dolorosamente cuentas.

Ríe con la felicidad de los forzadores,

únete a su fiesta,

celebra el jolgorio de su victoria;

pero no mires a los papeles,

porque cuando los expongan al público verás al trasluz la marca de agua de tu vileza al territorio que te vio nacer.

Y tú Cataluña triunfante,

Cataluña vencedora de pequeñas e inicuas batallas,

¿Qué triunfo has conseguido?

puedes sentirte orgullosa,

porque tu poder

ha arrancado unos legajos

con trozos de piel

de estas honradas tierras,

llenas de historia,

también de traiciones.

Cataluña, te llevas unas cajas forzadas,

arrancadas de cuajo y en vivo,

llenas de amargura,

con el estigma de una traición,

cargadas de rencor por la impotencia,

Unas cajas por las que no has dudado un momento en utilizar toda tu fuerza para avasallar los sentimientos de unas pobres gentes de una tierra humilde; pero con grandeza.

mal fario me parece eso.

Todo acaba pagándose.

Ahora, enemigo Rodríguez, vagarás por la vida con esa mueca estúpida de felicidad; pero con el estigma de ser el personaje

que consiguió una derrota de sus gentes,

el hombre bobo que consintió

la afrenta de las carretillas.

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