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El catalán, de riqueza a rémora, ¡ de cuyons !

 

Suelen decir y cacarear los intelectuales, académicos, cronistas y demás periodistas que se suman a los tópicos extendidos, que el idioma constituye un gran patrimonio y una riqueza inmensa para un pueblo. Eso es una obviedad un poco tonta, porque todo pueblo tiene una lengua y no por ello es rico. Yo estoy de acuerdo con eso; pero si añadimos "una lengua que sirva para comunicarse con las máximas personas posible", no varias lenguas.

La variedad de lenguas para mí dificulta más que facilita la comunicación y los intercambios; por lo tanto empobrece más que enriquece. Quizás desde un punto de vista académico es más rico intelectualmente utilizar más de un idioma; pero en la práctica es una grandísima barrera comunicativa.

El trascurrir de los tiempos nos va a llevar, impepinablemente, a la utilización de unas pocas lenguas, quizá dos o tres a nivel mundial, entre ellas el inglés y el español, quedando las demás lenguas y dialectos para un uso extremadamente local, de reliquia, de museo.

Es por eso por lo que resulta sorprendente que los políticos catalanes quieran acerrojar a su población al catalán como única lengua de su miniimperio, cuando el catalán es; para el resto del mundo, una lengua local desconocida. No se entiende que, lejos de promover la utilización del catalán junto con el castellano y el inglés, proscriban el castellano y lo releguen a la categoría de lengua extranjera. Es un suicidio colectivo castigar a generaciones enteras de niños y jóvenes, pudiendo ser bilingües con gran facilidad, a quedar constreñidos en su territorio y a tener que realizar el enorme esfuerzo que, de mayores, significa aprender una lengua que le sirva para salir de su territorio local. Porque es insensato pensar que, con el catalán como único bagaje, les va a entender alguien fuera de su entorno.

El crecimiento y grandeza de un país no se obtiene encerrándose en sí mismos y poniendo barreras a la comunicación; sino facilitando ésta. ¿Cómo hubiera sido posible la hegemonía de los USA si en cada estado hubieran utilizado una lengua y una moneda distinta? Precisamente la riqueza de los americanos está basada en que utilizan una sola lengua y moneda en todo su vasto territorio; aunque seguro que en sus museos tienen más de 20 variedades de dialectos de sus tribus indias.

Seguramente que Europa sería una gran fuente de crecimiento y progreso si no estuviéramos inmersos en una torre de Babel.

Los enormes gastos que deben soportar nuestras instituciones y empresas en traducciones, a veces equívocas, no los soportan los americanos, ni tampoco tienen dificultad alguna en descolgar un teléfono en Texas y hacer negocios con alguien en Alaska a miles de kilómetros. ¿Hubieran progresado tanto si los negocios e intercambios entre la costa Este, Nueva York por ejemplo y la Oeste, Los Ángeles, hubieran necesitado de traductor? No se hubieran producido ni una centésima parte de negocios. ¿Qué negocios hacemos aquí con un noruego, o un danés, o un alemán, o un francés, o incluso con un portugués? Sólo están al alcance de grandes empresas que cuentan con traductores, secretarias y ejecutivos con idiomas; pero está imposible para un autónomo o pequeña empresa. Así pues, creo que pretender prohibir "de facto" el uso de una lengua universal como el español y ceñirse a una local como el catalán va a limitar y bloquear muchos contactos, por lo que les va a empobrecer económica y culturalmente.

De momento el empecinamiento en obligar al uso del catalán, vascuence o gallego, más que una riqueza supone unos gastos increíbles. Las autonomías con ese problema llevan ya más de 20 años dedicando ingentes recursos al tema linguïstico con un excesivo e insoportable gasto para las instituciones, negocios y empresas privadas, que se ven obligadas al absurdo de rotular y transcribir instrucciones en un idioma sólo utilizado en un territorio y que no aporta absolutamente ningún valor al producto o servicio. Cómo vamos a competir así. ¿Qué valor aporta un idioma local? Quizá sentimental; pero de lo demás cero y uno no vive de sentimientos.

¿Cómo no va a haber déficit en educación o salud pública cuando los recursos se utilizan estúpidamente en la imposición de una lengua que no aporta ningún valor añadido al resultado final?

La única explicación a este desvarío ultralocalista, identitario y totalitario es la ascensión de un símbolo, como una lengua algo diferenciada, a la categoría de tótem sagrado que acrisola todas las esencias nacionalistas.

Lengua, territorio, hacienda y leyes propias son los cantos de sirena con que encandilan los nacionalistas y separatistas a sus adeptos. "Ello", según dicen, les hace singulares, propios, de una valía y privilegio especial, por nada en concreto, sólo porque "tú lo vales". Allá ellos si creen que "ello" les dará la felicidad y el bienestar para los tiempos venideros. Su miniestado fascista y totalitario velará por ellos, por los escogidos nacionalistas, les protegerá, acudirá en su auxilio cuando lo necesiten, a cambio deberán venderle su dignidad o les axfisiará cuando quieran levantar la voz y cabeza.

A mí me importa un bledo que no quieran ni oír hablar de España y lo español, allá ellos. Se meterán en un callejón sin muchas salidas,

La libertad huirá de allí y llegarán

tiempos de llanto y crujir de dientes,

tiempos de resistencia y fuego.