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Septiembre de 2007
Las
consecuencias de una cobardía judicial
mira
cómo se mofan, y tú nada
Este
muchacho se llama Santiago Pedraz, es juez y dejó en libertad
total sin cargos a un imbécil que quemó la foto de los
reyes de España.
Para
los valientes, a los que las propias figuras de los reyes nos repelen,
representa un grave delito de injurias y menosprecio a la nación,
(de la que desafortunadamente forman parte este tipo de asnos), por
ser la monarquía una alta institución del Estado.
Este juez, al que no le adorna la valentía en absoluto, ha espoleado
con su falta de firmeza en el castigo a tal acción, el sentimiento
violentamente antiespañol de los "maulets", una especie
de banda catalana tipo "jarrai", a los que no se les ha ocurrido
otra cosa que lanzarse a quemar cientos de fotos de los reyes, lanzando
consignas antiespañolas y ofendiendo claramente a toda la nación,
en una espiral que no sabemos dónde acabará....
En
vista de que les sale gratis la gracieta, plantean un claro desafío
a las instituciones judiciales y al Gobierno.
¿Qué
hacemos ahora, juez Pedraz? ¿No hubiera sido mejor cortar
con un buen castigo ejemplar el primer delito?
Desde
luego, tú con un gobierno de los valientes no pasarías
de juzgar asuntos de goteras en las comunidades de vecinos.
He aquí los cobardes que no
son capaces de ordenar que ondee la bandera española.

A
pesar de decirlo claro la ley y de ordenarlo el Tribunal Supremo en
una sentencia, cientos de edificios institucionales en autonomías
y ayuntamientos gobernados por socialistas, independentistas y nacionalistas,
han desalojado la bandera nacional.
Bien
es cierto que ningún gobierno de la actual democracia ha
sido capaz de meter en vereda a los antiespañoles nacionalistas
y demás patulea que retoza por todo lo ancho de este país,
a cuenta del presupuesto nacional claro, en un asunto fundamental
como es el uso de la bandera nacional.
Ha
tenido nuestro ZP una excelente oportunidad para continuar su campaña
de lavado de imagen nacional a cuenta de llamar Gobierno de España
a lo que es así, haciendo cumplir a los dirigentes de su
propio partido la sentencia y la ley que obliga a lucir la bandera
nacional en todos los edificios públicos. Pero no, no tiene
los cojones que necesitaría poner en la mesa para meter en
la cintura de la ley a todos esos renegados que se avergüenzan
de la propia bandera de su país.
Así
andamos, con un gobierno avergonzado de mostrar la bandera y un
rey que tampoco pone a nadie en su sitio.

Mucha
imagen de pacotilla; pero
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