Gentes
valientes que viven y vivieron, luchan y lucharon, con armas, quehaceres,
pluma y palabras, sin arrugarse, por la permanente búsqueda
de una libertad, justicia y honradez en la que creen y creyeron que
todos podríamos vivir la vida.
No
son dioses, seguro que tienen y tuvieron sus miserias, sus actos de
cobardía cotidiana; pero serán recordados y tenidos
en cuenta al menos por un admirable gesto de valentía, por
el que pasarán a la historia.