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| Y tú ¿Serás algún día Valiente?
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Mándanos alguna historia o relato raro que te parezca oportuno. |
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| El Hombre que paseaba con la Muerte |
Abilio
J. Maestro - Valladolid 02/05/05 |
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CAPÍTULO I NO TUVO BUENA VIDA EL TAL DWIGHT
Dwight Dewt Stappleton había acomodado de tal forma su sistema psíquico, sensorial y físico a la vida en prisión que la sola idea de que algún día le dejarían marchar le producía un latigazo de dolor en el estómago. |
La vida en la prisión de Fuckyou Village es muy dura y si, por algún fenómeno de acartonamiento, logras sobrevivir los 32 años que cumplió ayer Dwight en el trullo es que sólo la bazofia de comida te alimenta, sólo los castigos y torturas físicas te motivan para continuar con vida y sólo la presión psicológica de los muros y el sometimiento a la autoridad arbitraria te relaja. Sólo Dwight podía decir con conocimiento hasta qué punto era cierto el lema que vio escrito en una madera encima de la puerta principal cuando alzó la vista: Out You Lived, Here Inside…..Maybe (Algo así como: Afuera tú vivías, aquí dentro,….quizá.) DD.S entró en prisión en Otoño del 68, tras haber malherido en la taberna que le dejó su padre, muerto de cirrosis, a un federal que investigaba el presunto asesinato de un negro que apareció colgado y apaleado, ya que la Oficina Federal no llegó a creerse la versión del sheriff del condado de que se trataba de un suicido depresivo. El federal, un tal Johny T. Sniphers,
tuvo la fatal ocurrencia de asegurar en voz alta haber comido la peor
hamburguesa con queso de su vida, tras volver de vomitar en el WC. |
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CAPÍTULO I NO TUVO BUENA VIDA EL TAL DWIGHT No contento con este comentario extendió el brazo apuntando con el dedo a DD.S que se encontraba tras la barra y, en tono amenazador, dijo que le acusaría de haber intentado envenenarle. Dwight, impulsivo y colérico desde que en su infancia el reverendo Jeremiah le cacheteaba por tartamudear en el salmo 32 de Isaias, le lanzó la jarra de cerveza que, a medio terminar, tenía delante Irving L.Littlenose, hijo zángano de un rico granjero de aquel condado, que había hecho fortuna vendiendo forraje y pienso adulterado a los ganaderos. La jarra, impelida por una fuerza difícil de calcular; pero bastante grande, fue a estrellarse con gran estrépito en plena frente del federal ,salpicando de espuma de cerveza y sangre a cuatro cowboys que jugaban al póker. El infeliz cayó hacia atrás claro, con tres o cuatro trozos de cristal incrustados en el hueso de la frente y la cara cubierta de sangre. Quiso la buena fortuna de aquel hombre que se encontrara en el lugar un recién licenciado en Medicina que, circunstancialmente, había pasado a picar algo y tomar una cerveza de camino a Silverfox, donde tenía familia a la que, según aseguró luego en el juicio, pensaba pedir prestado dinero para poner una consulta. |
El médico logró limpiar la cara de cristales y detener la hemorragia utilizando el mismo pañuelo de seda que llevaba al cuello el federal, también tuvo que destrozarle las mangas de la camisa ya no tan blanca y dar vueltas con ellas a la cabeza. Luego le trasladaron al hospital,
aún semiinconsciente, en el pick-up de Pinkleton. |
| CAPÍTULO I NO TUVO BUENA VIDA EL TAL DWIGHT Adicionalmente debía pagar las costas, las dietas del tribunal, al abogado defensor y acusador, a todo cristo y una indemnización al federal por los gastos ocasionados hasta su total recuperación, incluyéndose el vestuario echado a perder, los emolumentos por los días de servicio que estuviera de baja y la pérdida de atractivo por las 18 grapas con que le cosieron por toda la frente, montante que se estimó en un principio en 12.520 $, pendiente de la fijación definitiva en unos meses. En las sesiones del juicio se llegó a solicitar el dictamen de un especialista en nutrición que corroboró que no existía adulteración grave o envenenamiento más allá del normal en las hamburguesas de la taberna de DD.S, menos mal. El Tribunal nombró un administrador
encargado de vender todas las propiedades de DD.S y de liquidar todos
los pagos que al cabo de unos meses fueron de otros 6.153,25 $. A Dwight
le devolvieron el resto, 137,75 $ ya siendo inquilino con derecho a alimentación
y techo en la penitenciaría. FIN CAPÍTULO I
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DD.S no se acababa de adaptar
a la mala vida, duros trabajos y peores tratos que daban en la prisión.
Su carácter impulsivo y violento no le granjeaba la simpatía
de los funcionarios, incluso en cierta ocasión fue llamado por
el propio alcaide y advertido duramente que si persistía en su
actitud no le dolerían prendas en proponer un aumento del plazo
de estancia en prisión. |
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CAPÍTULO II NO TUVO BUENA VIDA EL TAL DWIGHT Las circunstancias se complicaron y quizás a Abraham le quedó algún tiempo para arrepentirse de haberle vuelto a llamar Chupabombas Dewt a aquel Dwight, que aquel día estaba enfurecido ni yo mismo sé por qué. A DD.S en el presidio le llamaban a sus espaldas Chupabom Chupabom Chupabombas Dewt, con una cierta musicalidad y esto si lo oía le ponía frenético y violento. El sobrenombre en cuestión le llegó a año y pico de estar encerrado, cuando le reconoció un recluso que había estado en su misma compañía militar haciendo maniobras y prácticas de tiro en aquel desértico Arizona. Dwigt tenía la maldita costumbre de chupar las granadas antes de lanzarlas al precipicio y las balas que metía en el cargador de aquel fusil antes de disparar tontamente a la ladera de la montaña. Le producía un irresistible magnetismo el sabor metálico de aquellas piezas y no podía evitar darles unos ansiosos chupetones. Allí sus compañeros le empezaron a llamar Chupabombas y él reía ante lo inevitable. Luego, fuera ya del servicio militar por no renovación del contrato con las fuerzas terrestres, y al asentarse en otro Estado fue olvidándose de aquel molesto e hiriente apodo. Hasta que un mal día llegó aquel estúpido de Porsportikov, ucraniano nacionalizado al que |
llamaban Popotito por la imposibilidad
de su correcta pronunciación y su primer saludo fue: ¡Coño,
si está aquí Chupabombas Dewt!. Con esa frase se inició
la cuenta atrás para el gordinflón Abraham. |
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CAPÍTULO II NO TUVO BUENA VIDA EL TAL DWIGHT En 1977 murió el Alcaide,
Orestes Beautiful Beattle, un mal tipo, de un cólico miserere brutal
que le reventó por dentro, él que siempre había sufrido
las hemorroides en silencio, sin que ningún funcionario subordinado
se diera cuenta de nada, él que tuvo una aventura amorosa en 1966
como tantos y tantos americanos. |
en los cortes que los indómitos
funcionarios y los no más indómitos reclusos se ocasionaban
en las frecuentes peleas. |
| CAPÍTULO II NO TUVO BUENA VIDA EL TAL DWIGHT Quedó ululando en la noche
lluviosa a unos 400 metros de la puerta principal como dije antes, mientras
el pobre desgraciado del Alcaide sufría por sus muchas crueldades
arbitrarias y putadas varias con los presos y funcionarios, aparte del
reventón de tripas que le estaba descuajeringando todo su ser,
esternocleidomastoideo incluido. |
CAPÍTULO -III NO TUVO BUENA VIDA EL TAL DWIGHT DChD.S pasaba los años de
forma monótona; pero su espíritu fiero y su ingenuidad
aún le debían de jugar malas pasadas. |
| CAPÍTULO III NO TUVO BUENA VIDA EL TAL DWIGHT ya que podrían echarles de
menos en el patio antes de que hubieran logrado parar a algún camionero
que les llevara lejos de allí. Ellos eran: |
Dw, ya veterano
perdedor, al que le quedaba poco; pero se le ponía dura con eso
de pensar en largarse de allí por lo ilegal. |
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