Políticas Públicas sobre Relaciones Institucionales

Estado versus Autonomías

Ley de Abolición del Poder Político Autonómico

Principios y Bases

Premisa:

El creciente poder político de las autonomías y sus gobiernos, más parecidos a los de taifas que otra cosa, amenazan seriamente al Estado, a la nación española, su unidad, su grandeza y su liderazgo, impidiéndola crecer en progreso, competitividad, justicia, igualdad de oportunidades, esencia democrática y bienestar social equitativo.

Conclusión:

Es necesario una ley como ésta que ponga las cosas en su sitio, sin necesidad de tocar, de momento, la Constitución

El Gobierno de los Valientes está firmemente convencido de que la proliferación de autonomías, con gobiernos propios y, en muchas ocasiones, enfrentados o vergonzósamente aliados contra la propia España, son un cáncer que es necesario estirpar o, al menos debilitar hasta el punto de que quede inofensivo e inoperante.

Es decir, podrán existir todos los partidos que quieran y puedan,

podrán ser lo grandes que quieran y puedan; pero su poder nacional no será efectivo.

En España se ha desbordado el concepto de Autonomía
Es como si los hijos procreasen a su padre

El sistema autonómico y su evolución a lo largo de casi 30 años, ha desbordado ampliamente el papel vertebrador que le fue dado en la Constitución. Muy al contrario, está siendo foco de continuos ataques a la misma y, por ende, a la propia esencia de la nación española, con lo que vamos hacia un conflicto institucional permanente.

El gobierno se ha dado cuenta de que es imprescindible cortar por lo sano y de un tajo este anormal crecimiento que genera distorsiones en lo que debiera ser la propia columna vertebral de la nación española. Así es que vamos hacia la creación de minúsculas nacionalidades empeñadas en destacar absurdos rasgos diferenciales con que pretenden conseguir privilegios basados en ridículos y anacrónicos derechos históricos.

También se ha dado cuenta el gobierno de que los ingentes recursos públicos que absorbe el mantenimiento del sistema político autonómico actual están dificultando, o incluso imposibilitando, la aplicación en inversiones reales y productivas que generen progreso y bienestar social. Y todo ello para qué, para nada, para que se dupliquen, tripliquen, se solapen y se contradigan innumerables leyes y normas que, en definitiva, resultan un galimatías de dificultad y enredo creciente.

Tenemos que cambiar la estrategia

Como principio fundamental, el Estado Democrático, Social y Valiente Español, proclamará la política de reconstrucción de la capacidad, competencia y superioridad nacional de prioridad absoluta.

El Estado central volverá a asumir la responsabilidad y competencia en el funcionamiento, coordinación, control y fiscalización de aquellas áreas sensibles que afecten al correcto funcionamiento de los sistemas públicos en toda la nación.

La situación actual es claramente contestada por la ciudadanía que ve una creciente incapacitación en los órganos autonómicos para asumir cuestiones que afectan al país, como catástrofes, políticas generales interiores y exteriores, tratamiento global de la inmigración ilegal, de la inseguridad ciudadana, etc....

Es por ello que debe ser el propio estado central el que actúe como garante y salvaguarda de la equidad y de la unidad de actuación, precisa y correctamente dirigida.

La unidad de acción aporta eficacia y fuerza en la resolución. la disgregación en las actuaciones aporta torpeza, descoordinación, altos costes y escasa eficacia.

Acción Comprometida y Valiente

El Gobierno lanzará una iniciativa de reconstrucción total de todas las competencias que no se debieron exportar hacia la regulación autonómica, ya que esta disgragación y dejación ha generado y podría generar múltiples ordenamientos y conflictos intitucionales.

Las competencias legislativas en materias muy importantes han sido cedidas sin existir una obligación constitucional expresa.

Se seguirá el cauce constitucional para clarificar conceptos.

Por tanto nos encontramos ante ana nueva interpretación constitucional que permita ordenar y dirigir la capacidad política de las autonomías; ahora sobredimensionada, frente al estado unificador y garante.

Objetivo nº 1 : Abolir la fuerza legislativa autonómica en cuestiones estatales.

Objetivo nº 2 : Reestructuración de los parlamentos regionales para darles una dimensión adecuada y una función política ceñida únicamente a cuestiones autonómicas.

¿ Cómo hacerlo ?

Fase 1

Concienciación sobre la necesidad de la unidad de acción y criterio en ámbitos sensibles

Fase 2

Reubicación de la competencia legislativa en el seno estatal.

Fase 3

Reestructuración de la función parlamentaria autonómica

Cada vez es más visible la necesidad de mantener una acción conjunta y homogénea en todo el territorio nacional, que evite discriminaciones y fallos en lo referente a eficacia, derechos y deberes de los españloles.

Debemos empezar a dar la vuelta a esa sensación generalizada actual de que existe un absoluto caos institucional y legislativo, agravado con la incorporación al cuerpo legislativo de las diferentes reformas de los estatutos que, una vez empiecen a querer aplicarse, entrarán en continua colisión, enfrentamiento y fricción con las normas y leyes derivadas de la soberanía nacional.

Debemos evitar esa sensación alarmante de ineficacia que nos va a llegar, por lo que es necesario transmitir a inevitable necesidad de aplicar una acción conjunta a los problemas, asuntos y demás negocios que se resuelvan en cualquier parte del territorio español.

Una acción única, clara y concisa, emanada de una fuente común y legítima , como es el parlamento nacional, aumentará la eficacia, la seguridad y la confianza, tanto de los ciudadanos españoles, como de los del resto del mundo.

La competencia legislativa sobre todas las cuestiones aplicables al ámbito nacional será del Parlamento Nacional.

Se anularán todas las disposiciones de los estatutos autonómicos que entren en contradicción o fricción con la norma estatal.

Cuestiones fundamentales para la vida del ciudadano en todo el ámbito nacional son todas las que no sean específicas y peculiares de un territorio concreto.

Así será cuestión fundamental, por ejemplo, la regulación de la normativa sobre viviendas de promoción pública y privada, que debe ser igual en todo el país y que ahora no lo es.

El Estado marcará las pautas claramente y los diferentes gobiernos regionales deberán aplicarlas de tal manera que se garantice la equidad.

No puede producirse ningún conflicto de competencia ya que se señalará expresamente que la norma estatal, su letra y su espíritu, debe ser la que prevalezca, sin que las diversas interpretaciones varíen o distorsionen su contenido.

Al tener muy definidas y restringidas sus funciones, la actividad parlamentaria será escasa y no necesita tantos medios para funcionar, por lo que quedará reducido a un pequeño órgano de unos pocos representantes de los partidos elegidos.

Su labor principal será el control de las actividades de los gobiernos regionales que haya nombrado, así como la planificación y aprobación de aquellos proyectos normativos y reglamentos en los que tenga capacidad y competencia, por ser meramente de carácter regional.

El número de parlamentarios deberá reducirse a una quinta parte de los actuales.

 

La eficacia política y la claridad legislativa son cuestiones vitales para conseguir un entorno de progreso en un país. Tener claras las cosas, ser fáciles de entender, concisas, transparentes y que afecten a todos por igual son puntos vitales que determinan el éxito de una nación.

Por tanto el gobierno de los valientes quiere aplicar esos principios, que considera irrenunciables, para dotar de garantías jurídicas y legislativas que den seguridad a ciudadanos y empresas.

Todo el mundo debe saber a qué atenerse sea cual sea su residencia en cualquier parte de España, evitando las fricciones interregionales, los conflictos entre territorios y empresas y las intrincadas legislaciones que emanan de los diferentes parlamentos, a veces absurdas y contraproducentes para el beneficio general.

Por eso la gestión política de la nación, en cada una de sus partes en que esté estructurada, será recuperada por quien debe, el parlamento y el gobierno nacional.

Lisa y llanamente: Se terminó con el poder autonómico.

 

Como corolario a la presente Ley, el Estado central asumirá todas las competencias en esta materia, no pudiendo ninguna comunidad autónoma legislar en contra o entorpecer estas acciones. Las comunidades autónomas deberán poner todo de su parte para la correcta ejecución y finalización de las ideass proyectadas.

El tratamiento óptimo del conocimiento superior nos traerá el fomento del talento y la genialidad y con ello llegará el futuro más esperanzador.

Una Nación,

Un Gobierno,

Unos ciudadanos

con los mismos derechos y obligaciones

 

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