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Estos
son los grandes caballos desbocados que hundirán a España
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Clase
Política
Depravadora
y Parasitaria
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La
falsa democracia devenida en partitocracia
Enfangada
hasta el corbejón, con una corrupción y una falta
de democracia interna galopante, que afecta a toda ella, dando la
espalda a los ciudadanos, a los que debiera servir.
Preocupada
únicamente por sus propios intereses y su imagen ante el
electorado, al que acude con golosinas en cada proceso electoral,
dejándose éste engatusar y plegándose mansamente
al arrullo de unas promesas falsas que pronto se olvidan.
Se ha
constituido en una pesadísima carga que impide toda regeneración
institucional y democrática hacia una auténtica participación
ciudadana.
Todo
es absorbido por esta casta parasitaria que vive como Dios al refugio
de los recursos públicos que tiene a su disposición
y que maneja y consume con gran profusión.
En general
está poco preparada, es cobarde e incapaz de tomar decisiones
valientes y eficaces a largo plazo que puedan suponer a corto un
menoscabo de su imagen y manipuladora para hacernos ver que lo bueno
siempre llegará.
Han
tomado el Parlamento y las demás instituciones representativas
de los ciudadanos, para convertirlo en corral de borregos donde
sólo representan a sus partidos, no a los ciudadanos y su
labor no va más allá de apretar botones para votar,
aplaudir a su líder, diga lo que diga, o plantear debates
estereotipados, previsibles, ridículos, infructuosos y estériles,
donde nadie se atreve a contradecir a lo que ordene el partido.
Así y todo a veces se equivocan al apretar el botón.
Constituye
un obstáculo al desarrollo de la crítica política
e independiente al impedir, a través de los dominados medios
de comunicación, de uno y otro signo, que actúan como
cancerberos de su sistema, el acceso a nuevas formas de pensamiento
político revolucionario, creativo e innovador, que dé
respuestas concretas y eficaces a los problemas que acucian , cada
día con más saña, a la Nación entera.
Nación
sedada, Nación adormecida, Nación perdida. |
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Sistema
Autonómico
Agujero
Negro y
Gran
Devastador de Recursos Públicos
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Un
sistema Autonómico que ha crecido con aberraciones
Desde
que la Constitución del 78 reorganizó el territorio
natural y político en un nuevo invento llamado autonomías,
la barbaridad, el dislate y el disparate político y económico
no ha hecho más que crecer.
Partiendo
de un ancestral acomplejamiento político nacional, que volvió
al mapa político español tras cuatro décadas
de exaltación de la unidad de la Nación, se ha ido
construyendo un tinglado que va a acabar por hacer estallar a España
entera por los aires, llevándose por delante lo poco bueno
construido en estos últimos 30 años.
El sistema
autonómico, henchido de poder político y legislativo,
va creciendo y desarrollándose no como hubieran deseado los
que lo instauraron en la Constitución; sino de forma monstruosa,
descoordinada, desequilibrada y profundamente individualista e insolidaria.
Los
continuos desgarros a la Nación en favor del traspaso de
más poder político, fiscal y económico hacia
las autonomías han convertido a estas en auténticos
Reinos de Taifas, que han replicado al Estado Central, no en sus
cosas buenas: Políticas comunes, Leyes comunes, Fiscalidad
común, Derechos y Deberes comunes a todos los ciudadanos,
Justicia común, Educación común, etc... sino
en todos los defectos: Conspiraciones, corrupción, sectarismo,
nepotismo, derroche, solapamiento de instituciones, crecimiento
monumental del gasto público, intervencionismo económico,etc...
Así
pues el Estado y el Gobierno Central sólo actúan como
un mero instrumento de coordinación; sin poder práctico
y que no da abasto a tapar los agujeros y descosidos de las costuras
que provocan los múltiples roces, choques y enfrentamientos
institucionales.
El sistema
autonómico es uno de los caballos desbocados más peligrosos
para el progreso conjunto y coordinado de la Nación y habría
que terminar con su componente política que es lo nocivo
y coordinar su componente administrativa alrededor de la Nación.
Nación
dividida, Nación paralizada, Nación vencida. |
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Sistema
Judicial
Inoperante
y Títere del Poder Político
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Un
sistema podrido por la política, inoperante en la práctica
Es increible
constatar a qué extremos de perversión ha llegado
el sistema judicial o mejor dicho el Sistema Plegado al Sistema
Político, del cual se alimenta y al cual sirve de coartada
en cada ocasión que se le presenta.
Los
ciudadanos asistimos perplejos a las luchas de poder en las altas
instancias judiciales que ya no constituyen un elemento de garantía
de justicia ciega dentro del Estado de Derecho, que es lo que debieran
ser, sino unas meras correas y poleas de transmisión de los
partidos políticos, auténticamente obsesionados por
colocar a su peón.
En esto
se ha convertido el Sistema Judicial, en peones salvaculos de los
partidos políticos y del poder imperante en cada momento,
que utilizan sin el mínimo rubor a institucionesjurdiciales
respetables para lanzarse mierda unos a otros, como elemento de
lucha política, en pleno fragor electoral o para taparse
impúnemente sus vergüenzas.
Si eso
sucede en las cumbres, donde todo es politiqueo, conspiración
y ansias por ascender, vendiendo el alma al poder si es preciso,
en las zonas más apegadas al ciudadano, como son los tribunales
básicos de justicia, la sensación de injusticia, precariedad
y arbitrariedad es pavorosa.
Unido
a una tradicional desidia e ineficacia de todo el aparato logístico
y funcionarial judicial y a su anquilosada tardanza, inoperatividad
y fragosidad de los procesos, están las absurdas y enreversadas
leyes que provocan interpretaciones descabelladas y sentencias totalmente
desproporcionadas en sus penas.
Miles
de fallos judiciales se convierten en fallos monumentales de la
justicia que se parapeta detrás de las excesivas garantías
que le ofrece nuestra legislación al delincuente o criminal.
Así
es sorprendente asistir a condenas absolutamente desproporcionadas,
donde un conductor a a 90 km/h por el casco urbano, sin causar peligro
ni daños, puede ser condenado a más pena que un asesino,
un pederasta, un violador, un político corrupto, un maltratador
o un terrorista, ya que estos están mucho más protegidos
por el sistema garantista judicial español.
Nación
sin justicia, Nación sin garantías, Nación
desprotegida. |
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Nacionalismos
O
el fin de una Nación |
La
generosidad de un Estado para con sus enemigos declarados
Si algo
se ha desbocado y vuelto absolutamente loco e histérico durante
estos años de democracia han sido los nacionalismos, alimentados
políticamente por los poderes públicos y demás
partidos nacionales y sufragados por los recursos del Estado Español,
para más inri e ignominia.
De forma
totalmente ingenua, el estado les ha concedido privilegios de representatividad
política y parlamentaria que van mucho más allá
de su verdadero apoyo electoral.
El acomplejamiento
en unas ocasiones y el oportunismo político de los diferentes
gobiernos han propiciado que cada apoyo de los nacionalistas haya
supuesto un nuevo jirón en el tejido de la vertebración
nacional, haciendo imposible la implementación de políticas
interterritoriales de desarrollo y mecanismos de compensación
para la consecución de crecimientos sostenibles, acompasados
y coordinados para toda la Nación.
La ruptura
de la unidad nacional que continuamente están propiciando
los nacionalistas, ya sin la careta y abiertamente independentistas,
hacen que peligre la solidaridad estatal, la igualdad de derechos
y obligaciones en todo el territorio nacional y la que acabará
siendo la puntilla para un Estado viable:
El desmantelamiento
de la unidad de mercado, con el establecimiento de normativa lingüística,
educativa, fiscal y laboral diferente para algunos territorios,
que derive en un maremagnum normativo complejísimo de muy
difícil aplicación y que eche por tierra cualquier
atisbo de progreso.
Poner
nuevamente riendas y bocado a este caballo, a través de una
reforma electoral que les prive de representación nacional
o la neutralice, se hace totalmente imprescindible.
Nación
cobarde, Nación acomplejada, Nación acabada.
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Este
es el desolador panorama de nuestra España, a los pies de
los caballos que la machacan |
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Mucha de
la culpa del estado cochambroso y tóxico en que se encuentran
los diferentes estamentos institucionales de esta España
la tienen los propios ciudadanos.
Unos ciudadanos
consentidores de la corrupción política y económica,
que toleran de forma parsimoniosa la mentira gubernamental y que
son incapaces de castigar a los políticos por más
que les estén machacando.
Cuando la corrupción
no está mal vista, al menos entre las izquierdas, es porque
el populacho está a su vez corrompido y se aprovecha de ese
estado de cosas.
Cuando el derroche
de dinero público no se penaliza por el ciudadano; más
bien al contrario, los grandes derrochadores de dinero público,
en el Estado, en las autonomías, en los ayuntamientos, son
aclamados como grandes políticos;
entonces,
qué
se puede esperar de este atajo de cobardes en que se está
convirtiendo España.
Ya se han
ido encargando nuestros políticos y sus medios de comunicación
sirvientes, de dar grandes dosis de adormidera, fútbol y
circo televisivo que sirve de alucinógenos a unos ciudadanos,
en su mayoría cobardes, ignorantes, sin cultura política,
sin espíritu crítico y acomodaticios.
¿Qué
pretendemos entonces conseguir con estos mimbres?
¿De
qué democracia estamos hablando cuando aquí se tolera
todo y la opinión pública está bien aletargada
y manipulada por los cancerberos del sistema: sindicatos, artistas,
televisiones o bien deprimida y defraudada por una oposición
que aspira a perpetuarse en ese estado?
¿Cómo
soñamos con compararnos con democracias como la inglesa,
donde el clamor popular por el escándalo de los gastos de
los parlamentarios hace que dimitan la mitad de la cámara?
¿O con
la americana donde los partidos nunca tienen asegurado el voto de
sus representantes, que incluso votan en contra de sus directrices
si ven que no son apreciadas por el electorado?
En
fin

Somos
un pueblo de ignorantes, cobardes, individualistas envidiosos
y consentidores, así que los valientes arrostraremos
este karma que nos ha tocado vivir con la dignidad , el coraje
y las ansias de libertad de un auténtico pura sangre.
Algún
día quizá la gente despierte de su modorra,
se haga la luz y llegue el
Tiempo de
los Valientes
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