Los 4 Jinetes del Apocalipsis Hispano cabalgan por España impidiendo que sea Una nación en sí misma, Grande y Líder en el mundo, Próspera en su progreso sostenible y de Ciudadanos Libres y Críticos

Todo ello es barrido y pisoteado por estos

Espeluznantes Jinetes de la Opresión al Ciudadano,

que galopan y campan por esta, otrora noble y grande Nación y ahora rendida,

sembrando la crisis,

la corrupción,

el engaño permanente al doliente ciudadano,

la injusticia,

la inseguridad ciudadana del sálvese quien pueda,

la ignorancia creciente que llega por la molicie,

la miseria del intelectual presta a servir al poderoso,

la parálisis crítica

y la imposibilidad de lograr un crecimiento, progreso y bienestar sostenible para todos.

 

Estos son los grandes caballos desbocados que hundirán a España

Clase Política

Depravadora y Parasitaria

La falsa democracia devenida en partitocracia

Enfangada hasta el corbejón, con una corrupción y una falta de democracia interna galopante, que afecta a toda ella, dando la espalda a los ciudadanos, a los que debiera servir.

Preocupada únicamente por sus propios intereses y su imagen ante el electorado, al que acude con golosinas en cada proceso electoral, dejándose éste engatusar y plegándose mansamente al arrullo de unas promesas falsas que pronto se olvidan.

Se ha constituido en una pesadísima carga que impide toda regeneración institucional y democrática hacia una auténtica participación ciudadana.

Todo es absorbido por esta casta parasitaria que vive como Dios al refugio de los recursos públicos que tiene a su disposición y que maneja y consume con gran profusión.

En general está poco preparada, es cobarde e incapaz de tomar decisiones valientes y eficaces a largo plazo que puedan suponer a corto un menoscabo de su imagen y manipuladora para hacernos ver que lo bueno siempre llegará.

Han tomado el Parlamento y las demás instituciones representativas de los ciudadanos, para convertirlo en corral de borregos donde sólo representan a sus partidos, no a los ciudadanos y su labor no va más allá de apretar botones para votar, aplaudir a su líder, diga lo que diga, o plantear debates estereotipados, previsibles, ridículos, infructuosos y estériles, donde nadie se atreve a contradecir a lo que ordene el partido. Así y todo a veces se equivocan al apretar el botón.

Constituye un obstáculo al desarrollo de la crítica política e independiente al impedir, a través de los dominados medios de comunicación, de uno y otro signo, que actúan como cancerberos de su sistema, el acceso a nuevas formas de pensamiento político revolucionario, creativo e innovador, que dé respuestas concretas y eficaces a los problemas que acucian , cada día con más saña, a la Nación entera.

Nación sedada, Nación adormecida, Nación perdida.

Sistema Autonómico

Agujero Negro y

Gran Devastador de Recursos Públicos

Un sistema Autonómico que ha crecido con aberraciones

Desde que la Constitución del 78 reorganizó el territorio natural y político en un nuevo invento llamado autonomías, la barbaridad, el dislate y el disparate político y económico no ha hecho más que crecer.

Partiendo de un ancestral acomplejamiento político nacional, que volvió al mapa político español tras cuatro décadas de exaltación de la unidad de la Nación, se ha ido construyendo un tinglado que va a acabar por hacer estallar a España entera por los aires, llevándose por delante lo poco bueno construido en estos últimos 30 años.

El sistema autonómico, henchido de poder político y legislativo, va creciendo y desarrollándose no como hubieran deseado los que lo instauraron en la Constitución; sino de forma monstruosa, descoordinada, desequilibrada y profundamente individualista e insolidaria.

Los continuos desgarros a la Nación en favor del traspaso de más poder político, fiscal y económico hacia las autonomías han convertido a estas en auténticos Reinos de Taifas, que han replicado al Estado Central, no en sus cosas buenas: Políticas comunes, Leyes comunes, Fiscalidad común, Derechos y Deberes comunes a todos los ciudadanos, Justicia común, Educación común, etc... sino en todos los defectos: Conspiraciones, corrupción, sectarismo, nepotismo, derroche, solapamiento de instituciones, crecimiento monumental del gasto público, intervencionismo económico,etc...

Así pues el Estado y el Gobierno Central sólo actúan como un mero instrumento de coordinación; sin poder práctico y que no da abasto a tapar los agujeros y descosidos de las costuras que provocan los múltiples roces, choques y enfrentamientos institucionales.

El sistema autonómico es uno de los caballos desbocados más peligrosos para el progreso conjunto y coordinado de la Nación y habría que terminar con su componente política que es lo nocivo y coordinar su componente administrativa alrededor de la Nación.

Nación dividida, Nación paralizada, Nación vencida.

Sistema Judicial

Inoperante y Títere del Poder Político

Un sistema podrido por la política, inoperante en la práctica

Es increible constatar a qué extremos de perversión ha llegado el sistema judicial o mejor dicho el Sistema Plegado al Sistema Político, del cual se alimenta y al cual sirve de coartada en cada ocasión que se le presenta.

Los ciudadanos asistimos perplejos a las luchas de poder en las altas instancias judiciales que ya no constituyen un elemento de garantía de justicia ciega dentro del Estado de Derecho, que es lo que debieran ser, sino unas meras correas y poleas de transmisión de los partidos políticos, auténticamente obsesionados por colocar a su peón.

En esto se ha convertido el Sistema Judicial, en peones salvaculos de los partidos políticos y del poder imperante en cada momento, que utilizan sin el mínimo rubor a institucionesjurdiciales respetables para lanzarse mierda unos a otros, como elemento de lucha política, en pleno fragor electoral o para taparse impúnemente sus vergüenzas.

Si eso sucede en las cumbres, donde todo es politiqueo, conspiración y ansias por ascender, vendiendo el alma al poder si es preciso, en las zonas más apegadas al ciudadano, como son los tribunales básicos de justicia, la sensación de injusticia, precariedad y arbitrariedad es pavorosa.

Unido a una tradicional desidia e ineficacia de todo el aparato logístico y funcionarial judicial y a su anquilosada tardanza, inoperatividad y fragosidad de los procesos, están las absurdas y enreversadas leyes que provocan interpretaciones descabelladas y sentencias totalmente desproporcionadas en sus penas.

Miles de fallos judiciales se convierten en fallos monumentales de la justicia que se parapeta detrás de las excesivas garantías que le ofrece nuestra legislación al delincuente o criminal.

Así es sorprendente asistir a condenas absolutamente desproporcionadas, donde un conductor a a 90 km/h por el casco urbano, sin causar peligro ni daños, puede ser condenado a más pena que un asesino, un pederasta, un violador, un político corrupto, un maltratador o un terrorista, ya que estos están mucho más protegidos por el sistema garantista judicial español.

Nación sin justicia, Nación sin garantías, Nación desprotegida.

Nacionalismos

O el fin de una Nación

La generosidad de un Estado para con sus enemigos declarados

Si algo se ha desbocado y vuelto absolutamente loco e histérico durante estos años de democracia han sido los nacionalismos, alimentados políticamente por los poderes públicos y demás partidos nacionales y sufragados por los recursos del Estado Español, para más inri e ignominia.

De forma totalmente ingenua, el estado les ha concedido privilegios de representatividad política y parlamentaria que van mucho más allá de su verdadero apoyo electoral.

El acomplejamiento en unas ocasiones y el oportunismo político de los diferentes gobiernos han propiciado que cada apoyo de los nacionalistas haya supuesto un nuevo jirón en el tejido de la vertebración nacional, haciendo imposible la implementación de políticas interterritoriales de desarrollo y mecanismos de compensación para la consecución de crecimientos sostenibles, acompasados y coordinados para toda la Nación.

La ruptura de la unidad nacional que continuamente están propiciando los nacionalistas, ya sin la careta y abiertamente independentistas, hacen que peligre la solidaridad estatal, la igualdad de derechos y obligaciones en todo el territorio nacional y la que acabará siendo la puntilla para un Estado viable:

El desmantelamiento de la unidad de mercado, con el establecimiento de normativa lingüística, educativa, fiscal y laboral diferente para algunos territorios, que derive en un maremagnum normativo complejísimo de muy difícil aplicación y que eche por tierra cualquier atisbo de progreso.

Poner nuevamente riendas y bocado a este caballo, a través de una reforma electoral que les prive de representación nacional o la neutralice, se hace totalmente imprescindible.

Nación cobarde, Nación acomplejada, Nación acabada.

Este es el desolador panorama de nuestra España, a los pies de los caballos que la machacan

Mucha de la culpa del estado cochambroso y tóxico en que se encuentran los diferentes estamentos institucionales de esta España la tienen los propios ciudadanos.

Unos ciudadanos consentidores de la corrupción política y económica, que toleran de forma parsimoniosa la mentira gubernamental y que son incapaces de castigar a los políticos por más que les estén machacando.

Cuando la corrupción no está mal vista, al menos entre las izquierdas, es porque el populacho está a su vez corrompido y se aprovecha de ese estado de cosas.

Cuando el derroche de dinero público no se penaliza por el ciudadano; más bien al contrario, los grandes derrochadores de dinero público, en el Estado, en las autonomías, en los ayuntamientos, son aclamados como grandes políticos;

entonces,

qué se puede esperar de este atajo de cobardes en que se está convirtiendo España.

Ya se han ido encargando nuestros políticos y sus medios de comunicación sirvientes, de dar grandes dosis de adormidera, fútbol y circo televisivo que sirve de alucinógenos a unos ciudadanos, en su mayoría cobardes, ignorantes, sin cultura política, sin espíritu crítico y acomodaticios.

¿Qué pretendemos entonces conseguir con estos mimbres?

¿De qué democracia estamos hablando cuando aquí se tolera todo y la opinión pública está bien aletargada y manipulada por los cancerberos del sistema: sindicatos, artistas, televisiones o bien deprimida y defraudada por una oposición que aspira a perpetuarse en ese estado?

¿Cómo soñamos con compararnos con democracias como la inglesa, donde el clamor popular por el escándalo de los gastos de los parlamentarios hace que dimitan la mitad de la cámara?

¿O con la americana donde los partidos nunca tienen asegurado el voto de sus representantes, que incluso votan en contra de sus directrices si ven que no son apreciadas por el electorado?

En fin

Somos un pueblo de ignorantes, cobardes, individualistas envidiosos y consentidores, así que los valientes arrostraremos este karma que nos ha tocado vivir con la dignidad , el coraje y las ansias de libertad de un auténtico pura sangre.

Algún día quizá la gente despierte de su modorra, se haga la luz y llegue el

Tiempo de los Valientes